Jonás 1:1-14
¿MISIÓN IMPOSIBLE?
“Anda, vete a la gran ciudad de Nínive y anuncia que voy a destruirla, porque hasta mí ha llegado la noticia de su maldad”. Jonás 1:2
¿Cree usted realmente que sea posible esconderse de Dios? La Biblia misma plantea retóricamente esta posibilidad en el Salmo 139:7 para mostrar la insensatez de intentar huir de la presencia de Dios: "¿A dónde podría ir, lejos de tu espíritu? ¿A dónde huiría, lejos de tu presencia?". No solo es inútil, sino que un intento así nos priva de experimentar la plenitud de su gracia.
Algo similar le ocurrió al profeta Jonás. Cuando Dios le ordenó ir a Nínive él decidió embarcarse en dirección opuesta, tratando de huir lo más lejos posible con tal de evitar la encomienda. Desde una perspectiva humana, puede parecer una decisión razonable: Los ninivitas eran conocidos por su violencia y crueldad, y emprender una misión en medio de un pueblo así probablemente le parecía a Jonás una tarea insensata y peligrosa.
Al leer todo lo que Jonás experimentó por desobedecer, surge una pregunta inevitable: ¿Por qué ir en contra y desobedecer una orden directa del Dios Todopoderoso? Aunque el relato parece centrarse en el profeta, el libro de Jonás es, en realidad, una poderosa historia sobre la misericordia de Dios. Nuestro Señor es bueno, y lento para la ira y grande en misericordia, pero eso no significa que desobedecerle sea algo bueno o saludable. La desobediencia trae consigo consecuencias que podemos evitar si confiamos en su voluntad perfecta y amorosa.
Perdona, Señor, mi desobediencia. Quiero estar listo para ir a donde me envíes, ¡dame la fuerza para cumplir con tu propósito! En el nombre de Jesús, te lo pido, amén.