Ezequiel 3:16-27
LISTO Y DISPUESTO A ESCUCHAR
“A ti, hombre, yo te he puesto de centinela [...] Cuando yo te comunique algún mensaje, deberás anunciárselo de mi parte, para que estén advertidos”. Ezequiel 3:17
La tarea de un centinela no es siempre algo perceptible. Él vigila mientras nosotros descansamos o nos ocupamos de otras tareas y de su atención depende, muchas veces, que seamos alertados ante cualquier actividad sospechosa. La iglesia de Cristo también necesita de este tipo de personas que velen por el bienestar de la comunidad, y estén siempre alertas ante los peligros o influencias negativas.
¿Te imaginas qué sucedería si aquellos a quienes Dios ha encomendado velar por nuestra vida espiritual no cumplieran con su tarea? En tiempos en que los lobos voraces rondan al rebaño de Cristo, la iglesia necesita orar fervientemente para que sus pastores no sean negligentes en su labor. La responsabilidad de guiar y proteger espiritualmente a la comunidad es vital, y nuestro respaldo en oración puede fortalecer a quienes han sido llamados a este servicio.
Pero la tarea de un centinela puesto por Dios debe ir acompañada por la buena disposición del rebaño a ser guiado y advertido del peligro. Dios mismo advierte al profeta Ezequiel que habrá personas indispuestas a escuchar sus advertencias, resistiéndose a la dirección divina. La actitud del corazón es crucial; sin humildad y disposición para oír, el mensaje queda sin efecto. ¿Qué tan dócil te consideras para escuchar la voz de Dios y permitir que Él te guíe a través de sus advertencias y promesas?
Estoy listo, oh Dios, para obedecerte. Habla conmigo y a través de mí para que pueda alcanzar a más personas para tu reino. En Jesucristo, amén.