Deuteronomio 1:34-40
AMOR Y JUSTICIA
“Ni una sola persona de esta mala generación verá la buena tierra que prometí dar a sus antepasados”. Deuteronomio 1:35
¿Qué piensa usted de los pasajes de la Biblia que presentan a Dios enojado? No parece ser ésta la idea que mucha gente tiene de Dios, menos en una época sumamente sensible como la nuestra. La imagen de un Dios airado se percibe más bien como un vestigio de tiempos antiguos. Por eso es que, quienes así piensan, prefieren hablar de un Dios que es todo compasión y amor, mientras ignoran su justicia y su ira. Pero tenga cuidado porque el pasaje de hoy revela el error de este modo de pensar.
Aquí, Dios se dirige al pueblo de Israel, a quien había liberado de la esclavitud en Egipto. No nos queda duda del amor de Dios por esta nación, pues él los había alimentado durante su viaje en el desierto, y hasta había saciado su sed al hacer salir agua de la roca. ¿De qué manera respondió este pueblo a tanta bondad? Ellos se rebelaron contra Dios y dijeron, "El Señor no nos quiere" (Deut. 1:27).
Es debido a la reiterada desconfianza del pueblo que Dios responde de la forma en que lo hace en el pasaje. Si la desobediencia y la rebeldía le fueran indiferentes habría motivos para cuestionar su carácter santo. Pero él lidia seriamente con el pecado de su pueblo, y por eso castiga duramente a toda aquella generación mayor. Por esto, para los creyentes en Cristo es alentador saber que contamos con un abogado que intercede por nosotros ante el Padre día y noche.
Quiero estar a tu lado, Dios bendito. No permitas nunca que mi corazón se incline ante dioses sin poder. En Jesucristo, amén.