1 Juan 2:7-11
SIGA SU EJEMPLO
“Lo que les escribo es un mandamiento nuevo, cuya verdad se manifiesta tanto en la vida de Cristo como en la de ustedes…”
1 Juan 2:11 NVI
No hay incongruencia en la vida de Jesús. No vamos a encontrar algún doblez o desacuerdo entre su enseñanza y su vida. Lo que él predicó, él practicó. Y esto es más evidente cuando se trata del antiguo mandamiento de amarnos unos a otros. Él personificó el trato amable, la aceptación sincera, y la empatía transformadora que mostró a gente de distinta clase.
Pero Cristo también le dio un nuevo giro a este mandamiento. Él lo convierte en el estilo de vida que debe distinguir a sus seguidores. Ningún creyente queda exento de practicar el amor en la forma en que Cristo lo ejemplificó. Y un seguidor suyo, lo recibe más como un privilegio que como un mandato. ¡Qué bendición es poder reflejar en nosotros el carácter de nuestro salvador!
Amarnos unos a otros es andar en la luz, es ser parte de la nueva creación de Dios. No hacerlo es preferir la oscuridad. Permitir que el odio, el rencor o la amargura encuentren acomodo en nuestro corazón contradice nuestro llamado. Es exponer nuestra vista a un deterioro progresivo que nos hará tropezar, y hará tropezar a otros. Y la advertencia va dirigida a gente que llega a una iglesia, que ha hecho una profesión de fe, pero falla a la hora de poner en práctica el mandamiento de amarse unos a otros. Por eso, ¡cuide su vista! Hágase una prueba de amor y viva en la luz de Cristo.
Padre celestial, gracias por este gran privilegio de disfrutar de tu amor, y de tener la capacidad de amar a otros. En Cristo, te agradezco, amén.