Juan 11:1-27
CUANDO DIOS PARECE AUSENTE
“Marta le dijo a Jesús: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”.
Juan 11:21
“Si hubieras estado aquí…” ¡Cuántas veces hemos escuchado algo similar! Palabras cargadas de dolor, pronunciadas por la esposa que ve su matrimonio tambalearse, enfrentando la amarga posibilidad de una separación. O por el empleado que, en lugar de recibir el tan esperado ascenso, se encuentra al borde del despido. Y al no ver una respuesta inmediata de Dios, la duda se abre paso: ¿De verdad nos ama el Señor?
En el pasaje de hoy, escuchamos estas palabras en labios de Marta y María, las hermanas de Lázaro. Cuando su hermano enfermó gravemente, enviaron un mensaje a Jesús diciendo: “Señor, tu amigo querido está enfermo”. Confiaban en que Jesús acudiría de inmediato para sanar a su amigo amado. Sin embargo, para su desconcierto, Él no llegó como esperaban.
Aunque aquellas hermanas no comprendían plenamente lo que Jesús podía hacer en medio de su dolor, demostraron una fe admirable al someterse a la voluntad de Dios. Marta expresó: “Pero yo sé que aun ahora Dios te dará todo lo que le pidas”. ¡Qué bendición es contar con un amigo tan cercano al Padre! Jesús nos ama tanto que estuvo dispuesto a enfrentarse a la muerte misma para darnos vida. Para ser verdaderamente "la resurrección y la vida", Él tuvo que pasar por la tumba, entregando su vida como sacrificio por nuestros pecados para luego salir victorioso de allí.
Bendito seas, Padre celestial, por conceder al Hijo todo lo que te pide. Sobre todo, te agradecemos por concedernos vida a través de su muerte. En su nombre oramos, amén.