1 Corintios 13:1-3
EL CAMINO MENOS TRANSITADO
“Ustedes deben ambicionar los mejores dones. Yo voy a enseñarles un camino mucho mejor”.
1 Corintios 12:31
Este versículo sirve de preludio a uno de los himnos más sublimes al amor: el capítulo 13 de 1 Corintios. Es rara la boda en que no se escuchen sus bellas líneas, aun cuando su intención original era otra. No es una simple poesía dulce ni un ideal romántico, sino la descripción de un amor que va más allá de la capacidad humana natural.
Sin embargo, aunque es el camino más excelente es también el menos transitado como puede verse en el caso de la iglesia de Corinto. La influencia de su cultura egoísta y arrogante afectaba tanto a sus miembros que hasta las bendiciones distintivas recibidas para la edificación como grupo, se convertían en motivo de jactancia y sentimientos de superioridad sobre quienes no las recibían.
Es precisamente aquí donde todos, creyentes y no creyentes, tenemos que ser confrontados con el evangelio de Jesucristo. La revolución del amor que el cristianismo propone no comienza diciendo que “todo lo que necesitas es amor”. Comienza con el reconocimiento de que lo que necesitamos es a Cristo, de su gracia y del poder de su Espíritu actuando en nosotros. Desde esa perspectiva, el amor del que la Biblia habla no es la ocasión para justificar actitudes libertinas, egoístas y destructivas, sino el poderoso instrumento de Dios para construir una comunidad desprendida, preocupada por los demás, y, sobre todo, santificada.
Gracias, Padre celestial, porque tu Palabra nos enseña en qué consiste el amor verdadero. Ayúdame a ponerlo en práctica con el poder de tu Espíritu. En Cristo, amén.