Mateo 8:1-4
ENCUENTROS CERCANOS
“En esto se le acercó un hombre enfermo de lepra, el cual se puso de rodillas delante de él y le dijo: Señor, si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad”.
Mateo 8:2
Hoy en día, se habla poco de la lepra, pero eso no significa que haya desaparecido. Países como India, Indonesia y Brasil concentran aproximadamente el 80% de los casos a nivel mundial. De hecho, las Naciones Unidas han lanzado una iniciativa llamada "Acelerar la acción hacia un mundo sin lepra", que busca erradicar esta enfermedad.
En la antigüedad, contagiarse de lepra era como recibir una sentencia de muerte. No había antibióticos, no había clínicas especializadas, por lo que la única opción disponible era el ostracismo. La propia comunidad y la familia estaban de acuerdo en que este era el camino a seguir. Por esto sorprende que el leproso del que habla este pasaje haya llegado tan cerca de Jesús. No lo detiene la multitud ni las leyes sanitarias en vigor.
¿Qué hace Jesús con alguien que ha pasado sus últimos meses alejado de su familia y excluido de la sociedad? El pasaje nos dice: “Jesús lo tocó con la mano, y dijo: Quiero. ¡Queda limpio!”. Antes de abordar su salud física, Jesús se enfoca en su necesidad emocional más profunda. Lo acepta, lo recibe y le muestra su amor, incluso antes de manifestar su poder sanador. ¿Estamos nosotros dispuestos a hacer lo mismo? En lugar de excluir a tantas personas marginadas por la sociedad ¿estamos listos para recibirlas, para que el Señor las abrace y transforme con Su amor?
Bendito Dios, danos un corazón como el de tu Hijo, para ayudar al necesitado. Perdona mis actitudes que no demuestran tu amor hacia ellos. En Cristo te lo pido, amén.