1 Corintios 13:4-7
EL AMOR NO ES CIEGO
“Tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta”.
1 Corintios 13:4-5
¿Se ha dado cuenta del tipo de amor que se promueve en películas y novelas? Por lo general, se trata de una versión superficial del amor verdadero, enfocada casi exclusivamente en sus aspectos románticos y emocionales. A esto se suma la poderosa influencia de la psicología en nuestra cultura, que ha popularizado el concepto del "amor incondicional" como receta para una buena salud emocional.
Al examinar detenidamente las palabras con las que Pablo describe el amor, emerge una perspectiva que lo distingue de las tendencias de nuestra cultura. El amor, según Pablo, no es egocéntrico ni egoísta; su enfoque está en buscar el bienestar de los demás antes que el propio. Es un amor que actúa para bendecir y edificar a los demás, que se define por lo que da, no por lo que recibe.
Para algunas personas enfocadas únicamente en su propio crecimiento, las enseñanzas de Pablo podrían parecer poco atractivas. Sin embargo, el amor tiene un poder transformador que no solo mejora nuestras relaciones, sino que también nos hace mejores en el proceso. Es un reconocimiento del daño que hacen la soberbia y la arrogancia, y el bienestar que produce una actitud humilde y desinteresada. De esta manera, el amor no solo fortalece nuestras relaciones con los demás, sino que también opera un cambio profundo en nuestro carácter, moldeándonos a la imagen de Cristo.
Gracias, Señor, porque tú sabes lo que es mejor para nosotros. Ayúdanos a deleitarnos en desarrollar un carácter como el de tu Hijo. En su nombre te lo pedimos, amén.