Lucas 2:25-35
¿HAS VISTO AL SALVADOR?
“Ahora, Señor, tu promesa está cumplida: puedes dejar que tu siervo muera en paz. Porque ya he visto la salvación”.
Lucas 2:29-30
La celebración, para muchos, va quedando en el pasado. Tal vez hubo fiesta, comidas y hasta intercambio de regalos. Muchos han escuchado un mensaje acerca de la venida de un Salvador que puede, a veces, ser solo parte de una tradición decembrina. Por eso, es bueno preguntarse: ¿Hemos visto al Salvador, o nos hemos limitado a cumplir con las formalidades? Mientras cantábamos cantos de navidad y escuchábamos un mensaje, ¿nos dimos cuenta de a quién estábamos cantando y de que estábamos oyendo hablar del acontecimiento más importante de la historia? ¿Vimos al Salvador?
¡Qué diferencia con algunos de los que esperaban su aparición con ansias como en el caso de Simeón! Ahora este ancianito podía decir que su vida estaba realizada. Este era el momento que tanto había esperado. El Señor mismo había prometido a Simeón que no moriría antes de ver al Salvador, el ungido del Señor. Ese momento había llegado; Simeón no solo tuvo el privilegio de ver al Salvador cara a cara sino también de tomarlo en sus brazos.
Hoy sólo podemos ver al Salvador con los ojos de la fe. Para verle, debemos aceptar su invitación a venir a él, recibirle como nuestro Señor y Salvador, y estar dispuestos a servirle en la forma que él desee. Es la decisión más importante que podemos tomar. Y cuando lo hagamos, podremos decir, como Simeón: “Ya he visto tu salvación”.
Oh Dios, por favor abre nuestros ojos para que podamos ver al Salvador con ojos de fe. Ayúdanos a recibir a Jesús como nuestro Señor y Salvador. Te lo pedimos en su nombre. Amén.