28 de noviembre del 2024
Jeremías 29:1-14
DIOS CUMPLE SUS PROMESAS
“El Señor dice: Cuando se le cumplan a Babilonia los setenta años, actuaré en favor de ustedes y les cumpliré mi promesa favorable de hacerlos regresar a este lugar”. Jeremías 29:10
A veces una crisis en nuestras vidas puede sentirse como un tiempo de exilio. ¿Cuándo volverán las cosas a la normalidad? Tal vez cuando nuestra salud regrese, cuando nuestras relaciones mejoren, cuando nuestras tentaciones hayan pasado, cuando nuestras injusticias sean atendidas. Pero ¿qué pasa si Dios permite que esto continúe durante toda la vida? Jeremías envía un mensaje de Dios al pueblo de Jerusalén que estaba exiliado en Babilonia. El pueblo había pecado contra Dios durante muchos años, por eso el Señor había enviado al rey de Babilonia para conquistarlos y llevárselos. Algunos optimistas pensaban que el exilio sería temporal, pero Dios había dicho que duraría setenta años, lo que para muchos sería toda una vida. Esta noticia no debió de ser del agrado de muchos. Setenta años significaba que la mayoría de ellos no podría volver a disfrutar de estar en su tierra. Sin embargo, Dios los exhorta a adaptarse a su nuevo hogar en lugar de vivir desalentados. Dios los insta a confiar en que él puede usar estas condiciones para continuar su plan para su pueblo. A medida que el pueblo de Dios se adapta y se dispone a vivir para Él en las situaciones en las que se encuentra, llega a aprender más del carácter de Dios. Su plan para nosotros es darnos esperanza y un futuro, y lo hace mediante la obra consumada de Cristo.
Padre, ayúdanos a vivir con esperanza y confianza mientras esperamos tu reino venidero. Gracias por tus buenos planes para nosotros. En Cristo. Amén.
En algún momento de nuestras vidas, muchos de nosotros hemos tenido la oportunidad de salir de viaje, aunque sólo fuera por un día o dos. Algunos, hemos salido de casa para estudiar o para buscar trabajo. Puede que nuestro tiempo fuera estuviera planeado y nos diera mucha alegria. Otras veces, sin embargo, nuestros viajes pueden ser imprevistos y estresantes. Nuestros viajes pueden estar provocados por acontecimientos que nos impulsan o incluso nos obligan a ir a buscar un nuevo hogar. En cualquier caso, necesitamos saber que al final del camino hay un lugar al que podemos pertenecer, un lugar al que podemos llamar hogar. La vida cristiana es así . A veces podemos viajar tranquilamente, dsifrutando de las bendiciones de la comodidad y la alegría que Cristo trae. Otras veces podemos sentirnos exigidos, desafiados e incluso desarraigados en nuestra vida espiritual. Aunque los desafíos pueden ayudarnos a crecer en la fe, necesitamos saber que a lo largo del camino Dios está siempre con nosotros. Afortunadamente, el Dios que nos llama a tener fe en su Hijo, Jesucristo, siempre cuida de nosotros, prometiendo no dejarnos ni abandonarnos jamás. Este es el Dios de la gracia y el perdón, que nos llena de su Espíritu y nos acoge para que disfrutemos de la vida en su presencia, dándonos un lugar al que llamar hogar dondequiera que estemos. Este mes vamos a reflexionar sobre estas cosas mientras exploramos algunos pasajes de la biblia sobre el hogar.
Joel vande Werken
Ha sido pastor desde el año 2007, sirviendo en iglesias en Sussex, nueva jersey y en Whitinsville, Massachusetts. Él y su esposa, Brandie, tienen cuatro hijos pequeños.