27 de noviembre del 2024
2 Corintios 5:1-10
NUESTRA MANSIÓN FINAL
“Pero sabemos que si esta tienda se destruye, Dios nos tiene preparada en el cielo una casa eterna, que no ha sido hecha por manos humanas”. 2 Corintios 5:1
Conozco a una familia que, en algunas épocas del año, le gusta pasar tiempo en casas de campaña y guarda muchos recuerdos divertidos de sus viajes. Esto les ha permitido conocer lo diferente que es acampar y quedarse en su propia casa. Cuando les ha tocado enfrentar lluvias torrenciales y fuertes vientos saben lo confortable que es poder regresar a una casa sólida y bien construida al final de un viaje. Nuestra lectura de hoy compara nuestra vida en la tierra a vivir en una tienda de campaña y lo contrasta con el hogar que Dios ha preparado para nosotros en el cielo. Aunque podemos disfrutar de muchos buenos momentos en nuestro viaje terrenal, también vivimos en una lucha con el pecado y la debilidad. El dolor y la decepción ocurren con frecuencia. Cedemos a la tentación y lastimamos a las personas que amamos. Nuestros cuerpos envejecen y nuestras capacidades se van deteriorando. Es en medio de estas luchas que el Espíritu de Dios nos recuerda que fuimos hechos para algo más. El futuro que aguarda a los hijos de Dios rebasa nuestra imaginación, pero lo más maravilloso es que estaremos con Dios para siempre en cuerpos totalmente renovados. Y este destino glorioso debe servirnos de aliento en nuestros momentos de mayor debilidad. No olvidemos nunca de quién somos y adónde vamos.
Padre, nos hiciste para tu gloria, solo tú nos puedes dar paz y descanso. Cuando seamos débiles, llénanos de la esperanza de nuestro hogar prometido contigo. En el nombre de Cristo Jesús. Amén.
En algún momento de nuestras vidas, muchos de nosotros hemos tenido la oportunidad de salir de viaje, aunque sólo fuera por un día o dos. Algunos, hemos salido de casa para estudiar o para buscar trabajo. Puede que nuestro tiempo fuera estuviera planeado y nos diera mucha alegria. Otras veces, sin embargo, nuestros viajes pueden ser imprevistos y estresantes. Nuestros viajes pueden estar provocados por acontecimientos que nos impulsan o incluso nos obligan a ir a buscar un nuevo hogar. En cualquier caso, necesitamos saber que al final del camino hay un lugar al que podemos pertenecer, un lugar al que podemos llamar hogar. La vida cristiana es así . A veces podemos viajar tranquilamente, dsifrutando de las bendiciones de la comodidad y la alegría que Cristo trae. Otras veces podemos sentirnos exigidos, desafiados e incluso desarraigados en nuestra vida espiritual. Aunque los desafíos pueden ayudarnos a crecer en la fe, necesitamos saber que a lo largo del camino Dios está siempre con nosotros. Afortunadamente, el Dios que nos llama a tener fe en su Hijo, Jesucristo, siempre cuida de nosotros, prometiendo no dejarnos ni abandonarnos jamás. Este es el Dios de la gracia y el perdón, que nos llena de su Espíritu y nos acoge para que disfrutemos de la vida en su presencia, dándonos un lugar al que llamar hogar dondequiera que estemos. Este mes vamos a reflexionar sobre estas cosas mientras exploramos algunos pasajes de la biblia sobre el hogar.
Joel vande Werken
Ha sido pastor desde el año 2007, sirviendo en iglesias en Sussex, nueva jersey y en Whitinsville, Massachusetts. Él y su esposa, Brandie, tienen cuatro hijos pequeños.