21 de noviembre del 2024
Esdras 2:1-2, 64-70
¿A DÓNDE PERTENECES?
“Ésta es la lista de los israelitas nacidos en Judá que fueron desterrados… y que después del destierro volvieron a Jerusalén y a otros lugares de Judá, cada cual a su población…” Esdras 2:1
En este capítulo 2 del libro de Esdras hay una larga lista de nombres. Para ser sinceros, es difícil que las genealogías y otras listas como éstas se encuentren entre nuestras lecturas favoritas. Después de todo, es poco lo que sabemos acerca de la mayoría de las personas que ahí aparecen. No se nos dice nada de sus logros, esperanzas y sueños: todo eso se pierde en la historia y sólo tenemos sus nombres. ¿Por qué se incluyen genealogías como éstas? Porque ellas ayudaban a las generaciones posteriores a descubrir su conexión con estas familias y su lugar en el pueblo de Dios. Descubrir sus raíces es algo que muchas personas intentan averiguar también en este tiempo, y, de este modo, aprenden cosas sobre su ascendencia que nunca habían sabido. Puede ayudar a las personas a conocer su identidad e, incluso, algunos de los lugares de donde provienen sus antepasados. Una maravillosa noticia que encontramos en la Biblia es que ahora pertenecemos a la familia de Dios. Si pones tu fe en Cristo, eres adoptado como hijo de Dios. ¡Es seguro que tu nombre se encuentra en el libro de la vida! Tus acciones pasadas no pueden hacer que tu nombre sea borrado porque Cristo ha pagado por ellas. Tu familia en la tierra puede rechazarte, pero Dios no lo hace. En Jesús, Dios nos ha dado un lugar y un pueblo al cual pertenecer.
Padre celestial, toda la familia de Cristo encuentra en ti su identidad. Gracias por la seguridad de que nos amas, te preocupas por cada uno de nosotros y que te pertenecemos. En Jesús, amén.
En algún momento de nuestras vidas, muchos de nosotros hemos tenido la oportunidad de salir de viaje, aunque sólo fuera por un día o dos. Algunos, hemos salido de casa para estudiar o para buscar trabajo. Puede que nuestro tiempo fuera estuviera planeado y nos diera mucha alegria. Otras veces, sin embargo, nuestros viajes pueden ser imprevistos y estresantes. Nuestros viajes pueden estar provocados por acontecimientos que nos impulsan o incluso nos obligan a ir a buscar un nuevo hogar. En cualquier caso, necesitamos saber que al final del camino hay un lugar al que podemos pertenecer, un lugar al que podemos llamar hogar. La vida cristiana es así . A veces podemos viajar tranquilamente, dsifrutando de las bendiciones de la comodidad y la alegría que Cristo trae. Otras veces podemos sentirnos exigidos, desafiados e incluso desarraigados en nuestra vida espiritual. Aunque los desafíos pueden ayudarnos a crecer en la fe, necesitamos saber que a lo largo del camino Dios está siempre con nosotros. Afortunadamente, el Dios que nos llama a tener fe en su Hijo, Jesucristo, siempre cuida de nosotros, prometiendo no dejarnos ni abandonarnos jamás. Este es el Dios de la gracia y el perdón, que nos llena de su Espíritu y nos acoge para que disfrutemos de la vida en su presencia, dándonos un lugar al que llamar hogar dondequiera que estemos. Este mes vamos a reflexionar sobre estas cosas mientras exploramos algunos pasajes de la biblia sobre el hogar.
Joel vande Werken
Ha sido pastor desde el año 2007, sirviendo en iglesias en Sussex, nueva jersey y en Whitinsville, Massachusetts. Él y su esposa, Brandie, tienen cuatro hijos pequeños.