22 de noviembre del 2024
Esdras 3:8-13
SENTIMIENTOS ENCONTRADOS
“Nadie podía distinguir entre los gritos de alegría y el llanto de la gente, pues gritaban tanto que desde muy lejos se oía el alboroto”. Esdras 3:13
La alegría y el arrepentimiento a veces van de la mano. Cuando miramos a nuestro pasado y comprendemos que deberíamos haber actuado de manera distinta o haber tomado decisiones diferentes, vemos con tristeza que el pecado trae consecuencias graves. Y a veces solo entendemos la gravedad de nuestras malas acciones después de que Dios nos restaura y nos recibe de vuelta. El pueblo de Israel había sido enviado al exilio por su pecado. Pero Dios les permitió regresar a su tierra y una de sus primeras tareas fue reconstruir el templo para tener un lugar de adoración. ¡Qué momento más emotivo fue cuando pudieron utilizar este santuario! Fue un día de alegría y agradecimiento a Dios por traerlos nuevamente a casa. Pero también se nos dice que muchas de las personas mayores lloraron. Ellos habían visto la gloria del templo anterior y no pensaron que este nuevo pudiera comparársele. No se trataba realmente de un llanto de decepción. Esas lágrimas indicaban cuánto puede llegar a costar el pecado. El antiguo templo había sido destruido porque el pueblo se había rebelado contra Dios. Sin embargo, el pueblo recordó otra verdad clave: “...porque él es bueno [el Señor], porque su amor… es eterno” (v. 11). En Cristo, todo pecado es eliminado y toda lágrima es enjugada para que lo que quede sea sólo el gozo de la salvación.
Señor Dios, danos tristeza piadosa por los efectos del pecado en nosotros y a nuestro alrededor. Y bríndanos alegría en ese regreso a ti. En el nombre de tu Hijo Jesús, amén.
En algún momento de nuestras vidas, muchos de nosotros hemos tenido la oportunidad de salir de viaje, aunque sólo fuera por un día o dos. Algunos, hemos salido de casa para estudiar o para buscar trabajo. Puede que nuestro tiempo fuera estuviera planeado y nos diera mucha alegria. Otras veces, sin embargo, nuestros viajes pueden ser imprevistos y estresantes. Nuestros viajes pueden estar provocados por acontecimientos que nos impulsan o incluso nos obligan a ir a buscar un nuevo hogar. En cualquier caso, necesitamos saber que al final del camino hay un lugar al que podemos pertenecer, un lugar al que podemos llamar hogar. La vida cristiana es así . A veces podemos viajar tranquilamente, dsifrutando de las bendiciones de la comodidad y la alegría que Cristo trae. Otras veces podemos sentirnos exigidos, desafiados e incluso desarraigados en nuestra vida espiritual. Aunque los desafíos pueden ayudarnos a crecer en la fe, necesitamos saber que a lo largo del camino Dios está siempre con nosotros. Afortunadamente, el Dios que nos llama a tener fe en su Hijo, Jesucristo, siempre cuida de nosotros, prometiendo no dejarnos ni abandonarnos jamás. Este es el Dios de la gracia y el perdón, que nos llena de su Espíritu y nos acoge para que disfrutemos de la vida en su presencia, dándonos un lugar al que llamar hogar dondequiera que estemos. Este mes vamos a reflexionar sobre estas cosas mientras exploramos algunos pasajes de la biblia sobre el hogar.
Joel vande Werken
Ha sido pastor desde el año 2007, sirviendo en iglesias en Sussex, nueva jersey y en Whitinsville, Massachusetts. Él y su esposa, Brandie, tienen cuatro hijos pequeños.