1 Pedro 1:13-21
LA SANTIDAD DE DIOS
“Pues la Escritura dice: Sean ustedes santos, porque yo soy santo”.
1 Pedro 1:16
La santidad de Dios debe reflejarse en tu vida. Debemos aspirar a una vida santa de modo que cuando se nos adjudique este adjetivo, sea debido a nuestro carácter moral y no solo por nuestra posición en Cristo. Y no debemos conformarnos con una santidad “light”. El patrón, el modelo de santificación, es la semejanza a Dios. La santidad de Dios proporciona el modelo a imitar por su pueblo. Él ordena: “Sean ustedes santos, pues yo, el Señor su Dios, soy santo” (Levítico 19:2).
Si queremos ser santos como Dios es santo, necesitamos seguir las directrices del apóstol Pedro (1 Pedro 1:13-16). 1) Debemos vigilar nuestro entendimiento (1 Pedro 1:13). Muchos pecados pueden entrar en nuestra vida a través de nuestra mente. Por eso Pablo nos aconseja renovar nuestra mente. 2) Necesitamos depender y descansar en la gracia de Jesús (1 Pedro 1:13). La santidad no se alcanza por nuestras propias fuerzas, sino por la gracia. 3) Necesitamos ser obedientes. No debemos amoldarnos a las pasiones que teníamos en los días de la ignorancia (1 Pedro 1:14). 4) Debemos ser santos en todo nuestro comportamiento (1 Pedro 1:15).
A veces nos desanimamos en nuestra lucha contra el pecado. Cuando esto ocurra, podemos tratar de fortalecernos con la seguridad de que el Dios santo desea que seamos santos como Él, y él no nos dejará sin los recursos que necesitamos para conseguirla.
Renuévame, Padre, para alcanzar santidad. Muéstrame lo malo en mí y transforma mi corazón. Líbrame de malos pensamientos y hazme vivir bajo tu gracia. En el nombre de Jesucristo, amén.