Isaías 6:1-7
SANTO ES EL SEÑOR
“Santo, santo, santo es el Señor todopoderoso; toda la tierra está llena de su gloria”.
Isaías 6:3
La Biblia declara a lo largo de sus páginas que Dios es santo. Afirmar la santidad de Dios es decir que en Él reside la suma total de todas las excelencias morales. El profeta Isaías, mientras estaba en el templo, tuvo una visión de la majestad y santidad de Dios. Los serafines exclamaban: “Santo, santo, santo es el Señor todopoderoso; toda la tierra está llena de su gloria” (Isaías 6:3).
Nótese que el atributo santo se repite tres veces. Esto es muy importante. En la gramática hebrea, una palabra se acentúa mediante la repetición. Este es el único atributo que describe a Dios en superlativo, indicando quién es Dios. En ninguna parte de la Escritura leemos que Dios sea justo, justo, justo. O que es sabio, sabio, sabio. Pero Isaías declaró que es santo, santo, santo. Y este aspecto de la santa majestad de Dios califica todos los demás atributos.
Dios no es simplemente justo, sino que posee una justicia santa. Dios no es sólo amor, sino que posee un amor santo, y así sucesivamente. Esta santidad tiene varias implicaciones para la vida cristiana. Una de ellas se refiere a cómo adoramos a Dios. Dios es santo y por eso debemos adorarlo como Él quiere. El salmista nos dice: “adoren al Señor en su hermoso santuario” (Salmo 96:9). El Dios santo requiere un culto santo.
Te alabamos, Señor, por tu carácter divino y tu santidad. Recibe nuestra adoración y usa nuestras vidas para tu gloria. En el nombre de Jesús, amén.