Gálatas 6:1-10
LA BONDAD DE DIOS EN NOSOTROS
“Por eso, siempre que podamos, hagamos bien a todos, y especialmente a nuestros hermanos en la fe”.
Gálatas 6:10
La bondad de Dios es un atributo que comparte con los seres humanos. Podemos definir la bondad como la cualidad de ser generoso y amable con los demás. Una persona bondadosa es aquella que se preocupa por el bienestar de los demás, y esto se hace evidente en sus palabras y acciones. La propia Escritura nos enseña que debemos hacer el bien (Santiago 4:17, Romanos 15:14).
Como hijos de Dios, creados a su imagen y semejanza, debemos practicar la bondad en nuestras relaciones. Y esta cualidad se manifiesta cuando renunciamos a nuestros propios deseos e intereses en beneficio de los demás. Cuando nos preocupamos por los que sufren, cuando ofrecemos una palabra de aliento a los desanimados o cuando proporcionamos apoyo espiritual a alguien. Incluso podemos mostrar bondad en nuestra forma de hablar. Por eso dice la Biblia: “La angustia deprime al hombre; la palabra amable lo alegra” (Proverbios 12:25).
Recordemos que nuestro mayor ejemplo de bondad se encuentra en la persona de Jesús (Marcos 10:45). Su bondad irradia, sobre todo, en su encuentro y trato hacia las personas rechazadas y en sufrimiento. Intenta pensar en otras formas de mostrar bondad a la gente. Siempre habrá alguien cerca de nosotros que necesite algo. ¿Recuerdas la última vez que fuiste amable con alguien?
Dame, Señor, un corazón bondadoso que se preocupe por el bienestar de los demás. Quiero ser como Jesús, ayúdame a seguir su ejemplo. En su nombre, amén.