Marcos 9:14-29
¡CLARO QUE PUEDE!
cuando se trata de Jesús, no hay limitaciones ni reservas: “Jesús le dijo: ¿Cómo que “si puedes”? ¡Todo es posible para el que cree! Entonces el padre del muchacho gritó: Yo creo. ¡Ayúdame a creer más!”.
Marcos 9:24
Aquel día de gloria amenaza con terminar en un estrepitoso fracaso. Jesús acaba de descender del monte de la transfiguración y se encuentra con un debate acalorado. ¿El motivo? Los nueve discípulos que no subieron al monte no pudieron echar fuera un espíritu mudo de un joven que desde pequeño sufre este padecimiento. Y esta decepción lleva al padre del joven a hacer una declaración temeraria: “si puedes hacer algo”, le dice a Jesús.
Jesús responde repitiendo sus palabras, lo que la mayoría de las versiones toma como una ironía: ¿Cómo que “si puedes”? El fracaso de los discípulos ha sembrado la duda en este padre en cuanto a lo que Jesús puede hacer. Pero cuando se trata de Jesús, no hay limitaciones ni reservas. Todo lo que Jesús quiere, lo puede hacer. No hay “si” para Jesús. Esta conjunción subordinante condicional no se aplica a la Palabra hecha carne.
Muchas personas han atravesado ese valle en el que la duda se apodera de su corazón. Se identifican con la confesión vacilante de este padre: “Yo creo. ¡Ayúdame a creer más!”. Han sufrido tantas decepciones que vacilan en confiar en que Dios puede obrar un milagro en sus vidas. Pues bien, aquel padre creía, pero su fe podía mejorar. Antes de obrar el milagro, Jesús le dijo al hombre algo que hasta hoy resuena en todos los corazones: “¿Cómo que “si puedes”? ¡Todo es posible para el que cree!”.
Creo en ti, Señor, ayúdame a creer más. Perdona mi incredulidad y dame la sabiduría para entender que tu grandeza es infinita y tu poder ilimitado. En Jesús, amén.