Marcos 8:22-26
UN MILAGRO GRADUAL
Antes de Jesús estábamos completamente ciegos: “El ciego comenzó a ver, y dijo: Veo a los hombres. Me parecen como árboles que andan”.
Marcos 8:24
¿Un milagro a medias? Cuando se trata de Jesús, no esperamos un trabajo incompleto. Pero eso es lo que parece a primera vista la sanidad del ciego de Betsaida. Jesús le tocó dos veces. La primera vez, cuando Jesús le aplicó saliva en los ojos, le impuso las manos y el hombre empezó a ver parcialmente, al grado que confundía a los hombres con árboles. De no ver nada a ver algo, tal vez alguien se conformaría con esto. Pero Jesús no ha terminado la tarea. Él vuelve a tocar los ojos del ciego, y ahora queda completamente sano.
¿Por qué Jesús adopta un método gradual al realizar este milagro? Seguramente Jesús tiene lecciones preciosas en todo. ¿Acaso no es un gran privilegio para aquel hombre ser tocado dos veces por las manos que gobiernan el universo? ¡Qué bendición tener de compañía a Jesús en su proceso de sanación! ¿Sabía aquel ciego que, milenios después, estaríamos aquí cautivados con su historia?
Nuestro peregrinaje con Cristo también tiene sus fases. Antes de Jesús estábamos completamente ciegos. “Ahora vemos de manera indirecta, como en un espejo, y borrosamente; pero un día veremos cara a cara. Mi conocimiento es ahora imperfecto, pero un día conoceré a Dios como él me ha conocido siempre a mí” (1 Corintios 13:12). Un día, en la gloria, veremos perfectamente. Mientras tanto, que Jesús nos ayude a no confundir hombres y árboles.
Gracias, Señor Jesús, por acompañarme siempre. Prepárame para un día morar con Dios y ver toda su grandeza. En tu nombre oramos, amén.