Gálatas 1:1-10
PABLO Y LOS GÁLATAS: REDIRIGIR
“Estoy muy sorprendido de que ustedes se hayan alejado tan pronto de Dios, que los llamó mostrando en Cristo su bondad, y se hayan pasado a otro evangelio”.
Gálatas 1:6
Pablo comienza su carta a los hermanos de Galacia con su tradicional saludo de gracia y paz. Pero pronto se dirige a la razón principal de su carta. Le han llegado noticias de que esta iglesia está siendo absorbida por la falsa enseñanza. Su decepción y frustración continúan a lo largo del libro. ¿Cómo es posible que los gálatas, a quienes tanto ama, se hayan desviado de tal forma? ¿Por qué han dado la espalda a sus enseñanzas? El lamento de Pablo es elocuente: “Ustedes iban por buen camino. ¿Quién les impidió obedecer a la verdad?” (Gálatas 5:7).
No debió haber sido fácil para Pablo escribir esta carta. Pero su reprensión a esta iglesia está motivada por un amor profundo. Eran sus hijos espirituales; si no se preocupara por ellos o por su salvación, no habría escrito la carta. Con quienes Pablo estaba molesto era con los falsos maestros que habían descarriado a los gálatas.
Todos tendemos a desviarnos de la verdad de Dios. Necesitamos personas en nuestras vidas que nos amen lo suficiente como para confrontarnos y reorientar nuestro mal comportamiento. A veces las personas que amamos se alejan de la verdad que una vez conocieron. ¿Elegiremos perseverar con ellos y amarlos lo suficiente como para reorientarlos? Es probable que cerca de ti haya alguien luchando con la falsa enseñanza. Así que, ¡no te detengas y ayuda a tu hermano!
Señor, ayúdanos a amar lo suficiente como para confrontar y reorientar a otros hacia ti. Permite que tu Espíritu nos dirija en esta tarea. Gracias, Jesús, por amarnos y devolvernos a ti. En tu nombre, Amén.