05 de junio del 2024
Jeremías 5:26-31
SIN TEMOR AL FIN
“Pero, ¿qué harán ustedes cuando llegue el fin?”. Jeremías 5:31
La Escritura se dirige aquí a gente que parecía estarla pasando bien. Poco les importaba la forma en que se habían hecho de dinero y poder. Para acallar sus conciencias solo escuchaban a falsos predicadores que apelaban a su codicia y vanidad. Pero había algo en lo que no habían pensado: que tarde o temprano, el fin llega, y, entonces, ¿qué harán cuando ese momento llegue? La gente de nuestro tiempo no ha cambiado mucho. Nuestro afán por disfrutar del momento nos hace olvidar del día en que llegue el momento de rendir cuentas. Y en nuestros instantes de lucidez, cuando reflexionamos acerca de ese final, nos llenamos de temor, ansiedad e incertidumbre. Buscamos ayuda con amigos y especialistas, pero no podemos tener tranquilidad porque es un asunto que los doctores no resuelven. ¿Cómo podemos prepararnos para enfrentar el final cuando sea que éste llegue? En Dios encontramos la respuesta, porque por medio de Cristo él promete darnos una vida eterna. Solo cuando descansamos en esa promesa podemos vivir sin temor al momento en que el final llegue. Pero la vida eterna es algo más que una promesa para el futuro. Es también una invitación a vivir en plenitud, disfrutando de las bendiciones de Dios cada día con gratitud y amor, y viviendo el presente sin atormentarnos por el futuro.
Padre nuestro, ayúdame a entender lo que significa la vida eterna para vivir en plenitud y esperar con seguridad el fin, pues mi deseo es morar contigo. En Cristo, amén.
No es fácil asimilar la manera en que toda una civilización se desintegra ante nuestros propios ojos. La fe cristiana se ve arrinconada cada vez más, y nuevas ideologías están intentado acabar de una vez con ella. Y, tristemente, muchos cristianos no están preparados para enfrentar este ambiente de confusión y engaño. La situación no es muy distinta a la que vivió el profeta Jeremías. Él fue testigo de la apostasía y exilio del pueblo de Dios, y fue el encargado de predicar contra sus mismos compatriotas poniendo en riesgo su vida. Su mensaje penetrante y confrontador se combina con un llamado al arrepentimiento, y la esperanza de que Dios tiene tiempos mejores para su pueblo. Esperamos que ese mensaje llegue al corazón de nuestros lectores de Cada día.
Samuel Olán
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales