Jeremías 2:10-14
VIDAS DESHIDRATADAS
“Me abandonaron a mí, fuente de agua viva, y se hicieron sus propias cisternas, pozos rotos que no conservan el agua”.
Jeremías 2:13
Puede parecer una pregunta descabellada, pero ¿a quién se le ocurriría cambiar una fuente de agua viva por un pozo roto? Aun si nuestro conocimiento de hidrología es escaso, no suena como un intercambio favorable. Y no lo es. Sobre todo, cuando nos damos cuenta que la fuente de agua viva representa al Dios vivo y verdadero y los pozos rotos a los ídolos de ayer y de hoy.
Pero, aunque suene descabellado es algo que ocurre a menudo. Porque entregarnos a los ídolos en nuestra búsqueda de subsistencia y satisfacción, es como cavar pozos que no logran mantener el agua. Al alejarnos de Dios la vida se convierte en un continuo vacío, una insatisfacción constante que no puede ser llenada con posesiones materiales. Las cisternas rotas no pueden proporcionarnos la plenitud que buscamos y tenemos que seguir cavando y cavando.
Es solo cuando volvemos a Dios que encontramos un manantial infinito de agua pura que satisface y brinda bienestar y significado. Es solo con Dios que puede llenarse ese vacío existencial que intentamos llevar con infinidad de cosas. Acepta la invitación amorosa de Cristo quien te ofrece darte de beber del agua que es “una fuente de agua que salta para vida eterna” (Juan 4:14 RVR60). No hay posesión, placer o logro que pueda satisfacer el alma como él lo hace. Solo él calma y sacia tu sed.
Padre celestial, en tus manos deposito mi vida para tener identidad como tu hijo y beber del agua viva que tú nos das. En Cristo. Amén.