20 de junio del 2024
Jeremías 32:25-29
DIOS DE LO IMPOSIBLE
“Yo soy el Señor, el Dios de todo ser viviente. Nada hay imposible para mí”. Jeremías 32:27
No hay nada imposible para Dios. Quienes creen en Dios atesoran esta verdad, y, seguramente, en algún momento para usted ha sido muy significativa. Cuando enfrenta un diagnóstico adverso o una crisis familiar al parecer interminable, la convicción de que no hay nada imposible para Dios nos da fuerzas para seguir adelante. Y es la misma verdad que nos sostiene al observar el panorama social y ecológico tan desalentador que amenaza al planeta entero. Esa es la verdad a la que se aferra Jeremías al elevar su oración a Dios (32:17). El Dios creador, el que liberó a Israel de la tierra de Egipto, el Dios grande en misericordia puede seguramente ayudar a su pueblo ante la amenaza latente de los caldeos. ¿Cuál es la respuesta de Dios? ¡Claro que puedo! Pero si nada es imposible para mí, también puedo castigarlos por su desobediencia. Éste es un pensamiento que puede resultar algo incómodo para muchos que ven solo a Dios como una figura bonachona y condescendiente. El pueblo de Israel cometió ese error y lo mismo sucede con muchas personas. Creen que pueden vivir como deseen, al fin y al cabo, Dios es amor, y no los va a castigar. Pero este pasaje nos enseña a ver no solo una faceta de Dios, sino a ponderar su carácter y el nuestro. No desconfiemos de su poder, pero tampoco nos confiemos al andar en los malos caminos.
Padre celestial, gracias porque ante nuestra fragilidad nos ayudas a sobrellevar toda situación. Eres Dios grande y nada hay imposible para ti. En Cristo oramos. Amén.
No es fácil asimilar la manera en que toda una civilización se desintegra ante nuestros propios ojos. La fe cristiana se ve arrinconada cada vez más, y nuevas ideologías están intentado acabar de una vez con ella. Y, tristemente, muchos cristianos no están preparados para enfrentar este ambiente de confusión y engaño. La situación no es muy distinta a la que vivió el profeta Jeremías. Él fue testigo de la apostasía y exilio del pueblo de Dios, y fue el encargado de predicar contra sus mismos compatriotas poniendo en riesgo su vida. Su mensaje penetrante y confrontador se combina con un llamado al arrepentimiento, y la esperanza de que Dios tiene tiempos mejores para su pueblo. Esperamos que ese mensaje llegue al corazón de nuestros lectores de Cada día.
Samuel Olán
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales