17 de junio del 2024
Jeremías 29:10-13
UNA LUZ AL FINAL DEL TUNEL
“Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza”. Jeremías 29:11
Hay ocasiones en que ya queremos ver la luz al final del túnel. A veces es al atravesar problemas personales que no parecen tener fin, pero, en otras, puede involucrar una crisis de gran magnitud cuya resolución está fuera de nuestro alcance. ¿Acaso no nos brilla el rostro de alegría cuando escuchamos noticias positivas de que al fin todo se va a resolver? Dios tiene buenas noticias para su pueblo: “La crisis ha pasado, pueden vivir en paz”. Esto ocurriría después de haber vivido en el exilio durante setenta años. Iba a ser un tiempo de prueba bastante duro para el pueblo escogido, que, en algunos, pondría en duda la fidelidad de Dios a sus promesas. Por eso Dios reafirma su buena voluntad hacia esta nación: “Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar no para su mal”. Para el creyente, la providencia de Dios es una muestra de su amor y cuidado hacia nosotros. Él no solo tiene planes para nuestro bienestar, sino también para brindarnos un futuro lleno de esperanza. Dios tiene un propósito para nuestras vidas y cada experiencia que enfrentamos tiene un significado y una razón de ser. Pero, como en el caso de Israel, Dios ofrece esto a quienes le buscan de todo corazón, a quienes, en crisis, o sin ella, le invocan y él los escucha. Por eso, no deje de cultivar una relación cercana con Dios a través de la oración y la reflexión de su Palabra.
Dios nuestro, te estoy agradecido porque haces planes para mi vida aquí en la tierra, para prepararme para una vida eterna a tu lado. En el nombre de Cristo, Amén.
No es fácil asimilar la manera en que toda una civilización se desintegra ante nuestros propios ojos. La fe cristiana se ve arrinconada cada vez más, y nuevas ideologías están intentado acabar de una vez con ella. Y, tristemente, muchos cristianos no están preparados para enfrentar este ambiente de confusión y engaño. La situación no es muy distinta a la que vivió el profeta Jeremías. Él fue testigo de la apostasía y exilio del pueblo de Dios, y fue el encargado de predicar contra sus mismos compatriotas poniendo en riesgo su vida. Su mensaje penetrante y confrontador se combina con un llamado al arrepentimiento, y la esperanza de que Dios tiene tiempos mejores para su pueblo. Esperamos que ese mensaje llegue al corazón de nuestros lectores de Cada día.
Samuel Olán
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales