16 de junio del 2024
Jeremías 22:15-18
EN QUÉ CONSISTE CONOCER A DIOS
“Defendía los derechos de pobres y oprimidos, y por eso le fue bien. Eso es lo que se llama conocerme. Yo, el Señor, lo afirmo”. Jeremías 22:16
Hay gente que piensa que alcanzar el poder es para obtener un beneficio personal. Hay naciones enteras donde la política se mueve de acuerdo a esos intereses, pero la Biblia presenta una perspectiva distinta. En este pasaje pone como ejemplo a un rey que, es cierto, gozó de su posición, pero también cumplió su función de defender los derechos de los pobres y oprimidos. Estos ejemplos pueden servir de inspiración para los magistrados, más si se dicen cristianos, de colocar en su agenda la defensa de los necesitados. Vale la pena notar que el conocimiento de Dios no se desentiende de temas como el gobierno y la justicia social. Tal vez haya maneras distintas de interpretar nuestra presencia pública, pero no en cuanto a que la fe en Cristo reclama nuestra participación en estos asuntos. La Biblia misma está llena de ejemplos de hombres y mujeres que lucharon por la justicia y la igualdad. Personajes como Moisés, Jeremías, Esther, y Cristo mismo, son recordados por sus acciones de justicia y defensa de los pobres. ¿Se ha puesto a pensar en el impacto que produciría que una persona comprometida con Dios ocupe un cargo público? Oremos porque los servidores públicos cristianos coadyuven para lograr una sociedad más justa y un mundo mejor. Y, por supuesto, oremos para que, como en el caso del rey israelita, también les vaya bien.
Señor Jesús, gracias porque a través de la historia bíblica, vemos ejemplos de personas que lucharon por los pobres y oprimidos. Permítenos recordarlos y seguir su ejemplo. Amén.
No es fácil asimilar la manera en que toda una civilización se desintegra ante nuestros propios ojos. La fe cristiana se ve arrinconada cada vez más, y nuevas ideologías están intentado acabar de una vez con ella. Y, tristemente, muchos cristianos no están preparados para enfrentar este ambiente de confusión y engaño. La situación no es muy distinta a la que vivió el profeta Jeremías. Él fue testigo de la apostasía y exilio del pueblo de Dios, y fue el encargado de predicar contra sus mismos compatriotas poniendo en riesgo su vida. Su mensaje penetrante y confrontador se combina con un llamado al arrepentimiento, y la esperanza de que Dios tiene tiempos mejores para su pueblo. Esperamos que ese mensaje llegue al corazón de nuestros lectores de Cada día.
Samuel Olán
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales