Cantares 1:9-14
CUANDO UN HOMBRE AMA A UNA MUJER
“Tú eres para mí, amor mío, cual fina yegua del carro del faraón. ¡Qué lindas son tus mejillas entre los pendientes!”.
Cantares 1:9-10
Hay algunos pasajes en la Biblia que deberían venir con una advertencia: úsese bajo su propio riesgo. Me refiero en este caso a la comparación que el esposo usa en este pasaje para referirse a su mujer. En algunos lugares no suena nada halagador que se le compare a una yegua, aunque sea de las más finas como aquí ocurre. Pero en aquellos tiempos, éste sería un cumplido magnífico, considerando la fama de que gozaban los equinos del rey de Egipto.
Me encanta más la frase “amor mío”, que se repite a menudo en el libro, de ambos lados. Me pregunto, ¿cuándo fue la última vez que usó palabras así de románticas para dirigirse a su cónyuge? En el lugar por donde vivo, hay quienes le llaman a la esposa, la fiera, la bruja, el freno de mano, en fin. Se tiende a hablar de la pareja de manera despectiva, en lugar del romanticismo que debería caracterizar la forma de tratarse.
No se trata de simples piropos que hoy se descalifican como machistas. Al ser la compañera que Dios te ha dado, lo que se busca es decirle lo especial que es ella para ti, que no hay nadie como ella. Es un lenguaje bastante significativo porque si leemos unos versículos atrás, la mujer está luchando con su apariencia y el menosprecio que esto conlleva. Ella necesita escuchar que el esposo la ama, que le diga: “¡Qué hermosa eres, amor mío, qué hermosa eres!” (Cant. 1:15)
Bendecido seas, oh, Dios, porque tú nos enseñas las maneras adecuadas de estimular el amor como pareja. Gracias por tu bondad y amor. En Cristo, amén.