Marcos 5:21-23, 35-43
PADRES DESESPERADOS
“Mi hija se está muriendo; ven a poner tus manos sobre ella, para que sane y viva”.
Marcos 5:23
Si usted es padre de familia, ¿hasta dónde estaría dispuesto a llegar por amor a sus hijos? A veces esto no lo podemos responder con certeza hasta que una situación extrema golpea a la familia. Es cuando enfrentamos circunstancias que nos doblegan y que nos hacen sufrir que podemos decir por experiencia qué es lo que haríamos.
¿Se imagina al padre del que este relato nos habla, cuya hija se está muriendo y no parece haber esperanza alguna, humanamente hablando? Los médicos no hallan respuesta, los remedios disponibles no surgen efecto, y, la gente que se ha reunido en la casa es solo porque espera un desenlace fatal. Se trata de Jairo, el principal de la sinagoga, un cargo importante en la comunidad, y lo que él hace es un ejemplo para muchos padres. Al enterarse que Jesús andaba por allí decidió ir a buscarlo personalmente.
Desde el momento en que se encuentra con Jesús, él le cede el control de la situación. Deja de escuchar las opiniones negativas de la gente para oír solo a Jesús. ¿Ha pasado usted por un incidente parecido? O, aun si no le ha ocurrido, ¿está dispuesto a buscar a Jesús y poner la vida de su familia en sus manos por amor a ellos? La decisión de aquel padre de buscar a Jesús fue la ocasión para que Jesús obrara uno de sus más grandes milagros. No pierdas la oportunidad de ver lo que Jesús puede hacer en tu familia.
Gracias, Jesús, porque tú nos escuchas cuando venimos a ti angustiados y desesperados. Permite que al buscarte no lo hagamos solo de manera ocasional, sino para que tú te quedes con nosotros. Amén.