Salmo 127:3-5
UN REGALO DE DIOS
“He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre”.
Salmo 127:3 RVR60
El Salmo 127 nos contagia con el entusiasmo que los israelitas sentían por su familia. Por su ubicación en el Salterio, se le identifica como uno de los salmos que los peregrinos entonaban juntos al viajar a Jerusalén. Y ellos no se ahorran palabras para describir la bendición que es contar con hijos en la familia. Les llama una “herencia”, “cosa de estima”; en fin, un regalo de Dios.
Si usted tiene hijos, me pregunto si se identifica con el júbilo de este salmo. Algunos padres los ven más bien como una carga, como algo que interfiere en sus proyectos de vida. En lugar de ser una noticia que les llene de alegría, muchos padres han recibido con amargura las nuevas del embarazo, al tener que sacrificar sus sueños por ese bebé. Para algunos padres la crianza de los hijos puede ser una tarea frustrante y dolorosa. ¿Dónde está la bendición o la alegría de lidiar con un adolescente rebelde? Se preguntan.
Este salmo nos invita a adoptar una perspectiva distinta. Nos llama a aceptar el privilegio que tenemos de ser un instrumento en las manos de Dios en la crianza de los hijos, que también, por cierto, son suyos. Es un salmo que nos llama a disfrutar de nuestros hijos, de nuestro papel como padres, porque no siempre los vamos a tener con nosotros. Un día, más rápido de lo que pensamos, los veremos partir para formar también su propio hogar.
Te bendecimos, nuestro Dios, y te damos gracias porque nos haces morar en familia, y nos haces recordar que nuestra estancia en la tierra es un don tuyo. En el nombre de Jesús, amén.