12 de abril del 2024
Colosenses 3:1-11
UNA NUEVA VESTIDURA
“No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo”. Colosenses 3:9-10
Los cristianos disfrutamos de una nueva vestidura. No se trata de una ropa de segunda mano o de una vestimenta descosida y deteriorada. No es tampoco un ropaje que pueda conseguir en cualquier lugar. Se trata de un traje apropiado para la nueva vida a la que hemos sido llamados y es Dios mismo quien se ha encargado del diseño y de suministrarla a sus hijos. Así como en la escuela o el trabajo, un uniforme distingue a sus integrantes, la vestimenta también distingue a los hijos de Dios. Hace una diferencia con el pasado como cuando un jugador llega a defender los colores de un nuevo equipo. Y no es cuestión de si desea portarla o no; al contrario, es el regalo maravilloso de Dios para sus hijos. De aquí en adelante, esa vestimenta le identifica de manera especial como parte del cuerpo de Cristo. Pero no se trata de algo que nos invita a la ostentación o el orgullo. Se trata más bien de revestirnos del carácter de Cristo, de ser semejantes a él en toda nuestra manera de vivir. Y nuestra alegría más grande debe ser cuando su imagen se vea más nítida en nosotros. Nuestras relaciones con los demás se ven beneficiadas por aquellos creyentes que portan este uniforme con dignidad. Porque saben a quién representan en su trato con otros, y su más grande anhelo es honrarle al actuar como un nuevo hombre y no de acuerdo a los dictados de la vieja naturaleza.
Señor, ayúdanos cada día a parecernos más a ti y a compartir tu semejanza con las personas que nos rodean. Que lleguen a conocerte mejor por haber pasado tiempo con nosotros. Amén.
Mark Twain dijo, “Muchas personas se molestan por esos pasajes de la Escritura que no entienden, pero los pasajes que me molestan son esos que sí entiendo.” En otras palabras, tratar de vivir por lo menos con los mandamientos más básicos de la Biblia puede ser abrumador. En las clases prematrimoniales nosotros alentamos a las parejas a comenzar por las cosas que son claras: amarse el uno al otro, perdonarse el uno al otro, cuidarse mutuamente, apoyarse mutuamente, llevar las cargas el uno del otro. Nosotros animamos a la gente a ver las maneras en que Dios nos llama a interactuar con todos los “unos a otros” en nuestras vidas. Es muy claro que Dios se preocupa profundamente por nuestras relaciones. Una vez que comenzamos a entender nuestra relación con nuestro Creador y Redentor, el próximo paso es amar a nuestro prójimo. Jesús nos dice en Mateo 22:37-38 que el primer mandamiento es amar al Señor con todo nuestro corazón, mente y alma. Y el segundo es similar: nuestro amor por Dios debe llegar a nuestro prójimo. Esperamos que ustedes sean animados a dejar que el amor de Jesús fluya en todas sus relaciones. Él tiene el poder para cambiar los corazones.
Steven y Deb Koster
Steven y Deb Koster sienten pasión por los matrimonios, las familias y el crecimiento espiritual en el hogar. Ambos trabajan en la Iglesia Cristiana Reformada en América del Norte. Steven y Deb Koster tienen tres hijos.