Colosenses 3:12-17
CÓMO CORREGIR A LOS DEMÁS
“Que el mensaje de Cristo permanezca siempre en ustedes con todas sus riquezas. Instrúyanse y amonéstense unos a otros con toda sabiduría. Con corazón agradecido canten a Dios salmos, himnos y cantos espirituales”.
Colosenses 3:16
¿Alguna vez has sido corregido por un amigo cercano? A veces una reprensión suave puede ser difícil de escuchar, aun cuando se haga de manera amorosa. A nadie le gusta que le señalen sus defectos y le limen sus asperezas. Nos cuesta creer que nuestras palabras o acciones puedan herir a otra persona.
Sin embargo, enseñar y amonestar es propio de la comunidad de Cristo. No debemos ser tímidos a la hora de compartir el amor y el consejo de Dios con los demás. Debemos preocuparnos lo suficiente como para enfrentarnos al mal comportamiento y estar dispuestos a recibir corrección. Cuando corregimos, debemos estar seguros de que es el amor el que nos impulsa a decir la verdad (Efesios 4:15). Un mentor dijo una vez que la confrontación en la relación es sanadora, pero la confrontación fuera de la relación es condenatoria. Decir la verdad puede ser odioso, ya se trate de un chisme a escondidas o de una humillación en la cara. La amonestación debe producirse en el amor, la relación y la oración.
Cuando somos corregidos, necesitamos un espíritu dócil que identifique a un discípulo de Cristo. Debemos dejar que la Palabra de Dios habite abundantemente en nosotros. No se trata de una visita ocasional a la Biblia, sino de un llamado a que la Palabra de Dios habite en nuestro interior. ¿Está listo para ser enseñado o corregido?
Señor, enséñanos a corregirnos unos a otros con amor. Haz de nosotros una comunidad en la que nos amemos lo suficiente como para pedirnos cuentas unos a otros. En Cristo, Amén.