08 de marzo del 2024
Apocalipsis 1:9-20
EL CORDERO VICTORIOSO
“Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre”. Apocalipsis 1:18
Hasta donde sabemos, el apóstol Juan era el último apóstol con vida cuando es exiliado a la isla de Patmos. Es enviado allí a vivir como prisionero porque había estado predicando “el mensaje de Dios confirmado por Jesús”. Para algunas personas, pasar una situación así después de servir fielmente a su Señor durante toda su vida puede ser desalentador, pero no para el apóstol del amor. Aunque todas las puertas de la tierra ahora están cerradas para Juan, el Señor le abre una puerta en el cielo. Juan recibe una serie de asombrosas visiones del Cristo glorificado, cuyos cabellos eran “blancos como la lana, o como la nieve” y cuyo rostro era “como el sol cuando brilla en todo su esplendor”. Los ojos de Jesús “parecían llamas de fuego” y sus pies “brillaban como bronce pulido, fundido en un horno”. Su voz era “tan fuerte como el ruido de una cascada”, y de su boca salía una espada de dos filos. El apóstol cayó a los pies del Señor como si estuviera muerto, pero escuchó: “No tengas miedo; yo soy el primero y el último, y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre”. El Cristo vencedor es el Cordero que fue inmolado, pero resucitó. Triunfó sobre la muerte en su resurrección. El Cordero victorioso está sentado en el trono del universo y gobierna los cielos y la tierra.
Dios, así como tu Palabra nos enseña sobre el sufrimiento de Jesús, nos muestra su victoria resonante que vino a través de su resurrección. ¡Cristo está vivo! ¡Aleluya! En su nombre oramos. Amén.
El sufrimiento y la muerte de Jesús no fueron obra de la casualidad ni el resultado de un fallo en los planes de Dios. Estas cosas sucedieron según “los planes y propósitos de Dios” (Hechos 2:23). El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, movidos por su asombroso amor por nosotros, los seres humanos, entraron en el pacto de redención por nuestro bien. Y aunque Jesús, el Hijo de Dios, fue crucificado, muerto y sepultado, también resucitó victorioso sobre la muerte, ascendió al cielo y ahora y ahora gobierna todas las cosas para que podamos tener una nueva vida y vivir con Dios para siempre. A lo largo de este mes, seremos guiados a través de pasajes bíblicos que nos ayudan a ver en acción el plan redentor de Dios. Que estas meditaciones le edifiquen en la fe y le ayuden a acercarse al Dios que le ama y quiere que comparta su amor y su vida con las personas que le rodean, cercanas y lejan
Hernandes Dias Lopes
El Rev. Lopes está casado con Udemilta y viven en Sao Paulo Brasil en compañía de sus dos hijos. El pastor Hernandes viaja alrededor del mundo para predicar y enseñar la Biblia.