03 de marzo del 2024
1 Pedro 1:13-21
EL CORDERO SIN MANCHA
“Pues Dios los ha rescatado… con la sangre preciosa de Cristo, que fue ofrecido en sacrificio como un cordero sin defecto ni mancha”. 1 Pedro 1:18-19
¿No le parece demasiado exigente que Dios requiera de su pueblo el sacrificio de un cordero sin defecto (Éxodo 12:5)? Tal vez haya gente para la que no signifique un gran sacrificio, pero ¿a la gente humilde? Sin embargo, cuando nos damos cuenta que lo que está en juego es nuestra libertad, quizá lo pensemos mejor. Este ritual señala al sacrificio perfecto y completo hecho por Jesucristo por nosotros muchos años después. No hay remisión de pecados sin derramamiento de sangre, afirma el principio bíblico. Pero la sangre de los corderos no puede verdaderamente expiar el pecado. En la noche de Pascua, cuando se sacrificó el cordero y se roció su sangre sobre el marco de la puerta, esto señalaba al Cordero de Dios, “sin defecto ni mancha”. Fue él quien murió por nuestros pecados y derramó su sangre en la cruz para que pudiéramos ser redimidos del pecado y de la muerte y limpiados de toda impureza. El cordero para el sacrificio no podía tener ningún defecto. Esto es algo que apunta a Jesucristo, quien no cometió pecado, y por esto, sufrió y tomó la maldición del pecado por nosotros. Él murió por nuestros pecados, el justo por los injustos. Su muerte fue en lugar nuestro. Él sufrió el golpe demoledor de la ley que debíamos sufrir. Bebió la copa de la ira que nosotros debíamos beber. Murió nuestra muerte para darnos su vida.
Oh Dios, nos merecíamos todo el castigo por nuestro pecado. Pero Cristo sufrió en lugar de todos nosotros. Alabado seas, por tu misericordia, en el nombre de Jesús, Amén.
El sufrimiento y la muerte de Jesús no fueron obra de la casualidad ni el resultado de un fallo en los planes de Dios. Estas cosas sucedieron según “los planes y propósitos de Dios” (Hechos 2:23). El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, movidos por su asombroso amor por nosotros, los seres humanos, entraron en el pacto de redención por nuestro bien. Y aunque Jesús, el Hijo de Dios, fue crucificado, muerto y sepultado, también resucitó victorioso sobre la muerte, ascendió al cielo y ahora y ahora gobierna todas las cosas para que podamos tener una nueva vida y vivir con Dios para siempre. A lo largo de este mes, seremos guiados a través de pasajes bíblicos que nos ayudan a ver en acción el plan redentor de Dios. Que estas meditaciones le edifiquen en la fe y le ayuden a acercarse al Dios que le ama y quiere que comparta su amor y su vida con las personas que le rodean, cercanas y lejan
Hernandes Dias Lopes
El Rev. Lopes está casado con Udemilta y viven en Sao Paulo Brasil en compañía de sus dos hijos. El pastor Hernandes viaja alrededor del mundo para predicar y enseñar la Biblia.