Romanos 5:1-5
LA JUSTIFICACIÓN, UN ACTO DE DIOS
“Puesto que Dios ya nos ha hecho justos gracias a la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”.
Romanos 5:1
Tal vez nunca haya tenido que estar en una corte frente a un tribunal, pero es algo que puede convertirse en una experiencia intimidante. Imagina lo que es estar ante litigadores expertos, un juez implacable y un juzgado insobornable, y, si tu misma conciencia te acusa de culpabilidad difícilmente tendrás alguna oportunidad.
Pero en el tribunal de Dios, en el que algún día compareceremos si tenemos esperanza, la justificación es un acto legal que se lleva a cabo en la corte de Dios y se aplica a nuestras vidas, todo por la obra terminada de Jesús. La justificación es completa y final. El creyente más nuevo está tan justificado como el creyente más experimentado y fiel.
Pablo nos enseña cuatro verdades importantes acerca de la justificación. Primero, Dios es el autor de la justificación. No somos justificados por la base de nuestros méritos sino por los méritos de Cristo. Segundo, somos justificados por la fe. De esta manera la fe es el instrumento de nuestra justificación. Tercero, el fruto de la justificación es que tenemos paz con Dios. Somos reconciliados con Dios y renacemos en la familia de Dios. Cuarto, el agente de la justificación es nuestro Señor Jesucristo. Todas estas bendiciones espirituales nos son concedidas a través de él. Cristo es nuestra justicia. Él es nuestra paz. En él tenemos abundante redención.
Señor y Dios, confiar en la justicia de Cristo para mi justificación trae paz y consuelo a mi corazón. Mi salvación no depende de mí sino de ti. En el nombre de Jesús, Amén.