Lucas 19:28-40
NO CESEMOS DE ALABAR
“…Les digo que si estos se callan, las piedras gritarán”.
Lucas 19:40
Los fariseos exigen que Jesús le diga a sus discípulos y la muchedumbre que dejen de alabar en voz alta. Temen que Pilato y sus soldados escuchen el grito: “¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor!”, pues saben que Roma no tolera a las personas que aclaman a un rey que no sea el César. Pero la demanda de los fariseos no proviene solo del miedo. Ellos están convencidos del hecho de que estos discípulos declaren que Jesús es su Mesías-Rey tan esperado, no es solamente escandaloso, sino blasfemo. Los fariseos y otros líderes religiosos no ven la gloria de Jesús, ni creen que Jesús ha venido del Padre. Así que esta alabanza debe terminar en ese instante.
Jesús no cede a su demanda por dos razones. Primero, Él sabe que es hora de hacer público el carácter central de su misión. Él está cumpliendo la profecía de Zacarías 9:9. ¡Es hora de encarar al príncipe de las tinieblas! En segundo lugar, la alabanza del pueblo es correcta y apropiada. Él es el Mesías-Rey, digno de toda adoración. Jesús irá como nuestro Rey en este desfile hacia la cruz: “de la cruz a morir” y “de la muerte a tu trono”, como dice un canto.
La persona y la misión de Jesús son tan grandiosas que, si los labios humanos no las reconocen y exaltan, las piedras clamarán, avergonzándonos por nuestra ceguera y dureza de corazón.
“Señor, tu nombre exaltaré” alabándote por cumplir tu misión como Salvador. Padre celestial, te alabamos por enviar a tu Hijo para liberarnos. Por Jesús oramos, amén.