22 de marzo del 2024
Romanos 1:8-17
EL EVANGELIO, EL PODER DE DIOS
“No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para que todos los que creen alcancen la salvación”. Romanos 1:16
Pablo se estaba preparando para visitar Roma, la capital del imperio. Iba de camino a Jerusalén para llevar allí una generosa ofrenda para la gente con pocos recursos. Desde Corinto escribió su carta más robusta, que ahora llamamos el libro de Romanos, y ya aquí, en el prólogo, ha hecho una declaración muy audaz: “No me avergüenzo del evangelio…”. Pablo se sentía en deuda con el evangelio, las buenas nuevas de Jesús. Estaba listo para predicar el evangelio y no se avergonzaba de ello. Pablo no se avergonzaba del evangelio a pesar de que fue arrestado, azotado y apedreado casi hasta la muerte a causa de Cristo. Pablo no se avergonzaba porque el evangelio es “poder de Dios para que todos los que creen alcancen la salvación” en Cristo como Señor y Salvador. El evangelio es el poder de Dios para salvación. Y este poder está disponible para todos los que creen. No importa de qué pueblo o nación provengan. Lo que importa es que crean. La puerta de la salvación está abierta en Cristo. Por medio de la fe en él, innumerables vidas han sido transformadas, naciones enteras han sido liberadas de la oscuridad y la cultura misma ha sido inyectada de un nuevo vigor regenerador. Doblegó en su momento a todo un imperio, y bajo su impulso toda una civilización tuvo lugar. ¡He aquí el poder del evangelio!
Señor, gracias por darnos el evangelio, las buenas nuevas de Jesús. Gracias por tu gracia y misericordia al enviar a Jesús para que podamos ser salvos en una vida nueva en ti. En Jesús, Amén.
El sufrimiento y la muerte de Jesús no fueron obra de la casualidad ni el resultado de un fallo en los planes de Dios. Estas cosas sucedieron según “los planes y propósitos de Dios” (Hechos 2:23). El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, movidos por su asombroso amor por nosotros, los seres humanos, entraron en el pacto de redención por nuestro bien. Y aunque Jesús, el Hijo de Dios, fue crucificado, muerto y sepultado, también resucitó victorioso sobre la muerte, ascendió al cielo y ahora y ahora gobierna todas las cosas para que podamos tener una nueva vida y vivir con Dios para siempre. A lo largo de este mes, seremos guiados a través de pasajes bíblicos que nos ayudan a ver en acción el plan redentor de Dios. Que estas meditaciones le edifiquen en la fe y le ayuden a acercarse al Dios que le ama y quiere que comparta su amor y su vida con las personas que le rodean, cercanas y lejan
Hernandes Dias Lopes
El Rev. Lopes está casado con Udemilta y viven en Sao Paulo Brasil en compañía de sus dos hijos. El pastor Hernandes viaja alrededor del mundo para predicar y enseñar la Biblia.