1 Corintios 1:18-31
ESCÁNDALO Y LOCURA
“Pero nosotros anunciamos a un Mesías crucificado. Esto les resulta ofensivo a los judíos, y a los no judíos les parece una tontería”.
1 Corintios 1:23
El apóstol Pablo le escribe a sus amigos cristianos en Corinto, una importante ciudad griega. Como era su costumbre, la gente ilustrada disputó sus ideas en la plaza pública. Sus admiradores las aplaudieron. Los griegos eran aficionados a la filosofía desde hacía mucho tiempo atrás. Cuando oyeron hablar de Jesús, que fue crucificado para nuestra salvación, pensaron que se trataba de una locura.
Muchos judíos, por otro lado, pensaron que el Mesías debería ser un gran rey guerrero que los liberaría de la tiranía de Roma. Entonces, para ellos, era escandaloso pensar en que una persona clavada en una cruz podía ser el redentor. Pablo no se dejó intimidar por estas reacciones extremas y llenas de prejuicio. Continuó predicando el mensaje de la cruz. No hay otro evangelio que predicar, dijo, sino el mensaje de Cristo, quien fue crucificado por todos los que creen en él.
No hay buenas noticias para el pecador aparte del mensaje de Cristo. Sólo por la muerte y resurrección de Jesús tenemos vida. Es por su sangre que recibimos el perdón y la redención. Agradó a Dios salvar a los pecadores por la locura de esta predicación. La locura de Dios es más sabia que la llamada sabiduría del mundo. La cruz de Cristo puede ser rechazada por los incrédulos, pero para nosotros que creemos, es “el poder de Dios y la sabiduría de Dios”.
Padre Dios, la obra consumada de Jesús revela tu poder y tu sabiduría. Gracias por darnos la fe en Jesús, quien fue crucificado para que tengamos vida. En su nombre, Amén.