1 Corintios 5:6-8
TIRA LA LEVADURA VIEJA
“Desháganse de la vieja levadura para que sean masa nueva, panes sin levadura, como lo son en realidad. Porque Cristo, nuestro Cordero pascual, ya ha sido sacrificado”.
1 Corintios 5:7 NVI
La Pascua judía fue instituida la noche en que Dios liberó a su pueblo de la esclavitud en Egipto (Éxodo 12). Por cada casa se sacrificaba un cordero sin defecto, y su sangre se rociaba sobre el marco de la puerta. De manera similar, Cristo, nuestro Cordero pascual, fue inmolado por nuestra redención, y de esta manera Dios libró a todos los que creen en él de la esclavitud y tiranía del pecado.
Para la fiesta de la Pascua, toda la levadura debía ser eliminada de cada casa. Esta era una señal de santificación. La levadura que leuda la masa era un símbolo del pecado que se infiltra en nuestras vidas y nos contamina por completo. Le recordaba a la gente que no podían participar de la Pascua con corazones impuros y una vida contaminada. Tenían que tirar la levadura vieja, porque estaban siendo transformados como una masa nueva sin levadura.
Como creyentes en Cristo, hemos recibido un corazón nuevo, una mente nueva, una vida nueva. Somos parte de una nueva familia. Somos pueblo de Dios, llamados a ser luz en el mundo. No podemos imitar al mundo ni ser del mundo. Estamos llamados a transformarlo para el reino de Dios. Somos un pueblo santo, hechos de nuevo en Cristo. Somos salvos del pecado para vivir en santidad por causa de Jesús. Así que debemos andar de una manera digna del evangelio, dependiendo del poder del Espíritu Santo para vivir para Dios.
Querido Dios, gracias porque en Cristo podemos tener una vida nueva. Haznos de nuevo para ser como Jesús, y guíanos para vivir en santidad, siguiéndolo día a día. En su nombre, Amén.