Mateo 6:25-43
LECCIONES DE VIDA DE SU JARDÍN
“Miren las aves que vuelan por el aire… Fíjense cómo crecen los lirios del campo”.
Mateo 6:26,28
La bandada de aves que pasaba volando sobre aquella multitud podía pasar desapercibida para la gente, pero no para el Señor. Tampoco escapa de la atención del maestro el campo de flores silvestres. Al observarlas, Jesús traza un paralelo para nuestra vida. Él nos enseña que preocuparse por las cosas es reaccionar tontamente porque tenemos a un Padre celestial que cuida de nosotros.
Podemos sacar muchas analogías interesantes de la creación de Dios que son de gran alcance para nuestra vida. ¿Se ha fijado, por ejemplo, que la maleza crece de forma natural, mientras que las frutas, verduras y flores deben ser plantadas y cuidadas? Si compara esto con los hábitos humanos pecaminosos, es fácil darse cuenta que éstos también crecen y se desarrollan en nosotros sin el menor esfuerzo. Parte de la maldición del pecado es que las malas actitudes y los malos hábitos nacen por sí solos.
Las virtudes piadosas, por el contrario, deben ser plantadas de forma intencional y recibir atención de manera constante. No crecen de manera automática. También observamos que hay maleza que parece no causar ningún daño, y hasta luce atractiva al principio, pero al crecer se vuelve fea y destructiva. De igual forma, muchos pecados parecen inofensivos y atractivos en un primer momento, pero si se les da rienda suelta en nuestros corazones, se vuelven destructivos.
Señor, me arrepiento de los momentos en que no me he resistido al pecado. Limpia mi corazón, sana mi hogar, y dame la gracia para comenzar de nuevo. Amén.