26 de febrero del 2024
Colosenses 3:1-2, 23-25
INDIFERENCIA... AMBICIÓN SANTA
“Todo lo que hagan, háganlo de buena gana, como si estuvieran sirviendo al Señor y no a los hombres”. Colosenses 3:23
¿Te has preguntado si puedes ser cristiano y ambicioso al mismo tiempo? Colosenses 3:1-2 nos dice que debemos poner nuestra mirada en las cosas de Dios, no en lo terrenal. El problema, sin embargo, es que a menudo hacemos lo contrario. Terminamos siendo ambiciosos por lo que no es muy bueno y piadoso. Cinco de las siete veces que la palabra “ambición” se menciona en el Nuevo Testamento, es precedido por la palabra “egoísta”. Dios sabe cuán fácil es que nuestras ambiciones lleguen a ser incontrolables. Entonces, ¿cuál es la solución? Dejar de ser ambiciosos nos puede volver perezosos, indiferentes y apáticos. Sin ambición, andaríamos perdidos por la vida, sin lograr un progreso y un impacto significativo. Nuestros dones y talentos dados por Dios permanecerían sin uso, y nuestro mundo quebrantado sin cambiar. La respuesta es un celo por las cosas santas, una ambición santificada y una pasión llena del Espíritu Santo. Llámalo como quieras, pero Dios lo utiliza de una manera poderosa para lograr avances en su reino. Colosenses 3 nos enseña a ser trabajadores entusiastas, usando nuestra energía para el Señor. Las iglesias prósperas y los ministerios fructíferos comienzan con una fe apasionada en personas que se imaginan algo hermoso para Dios y no descansan hasta que se vuelva realidad.
Concédenos una ambición santa, oh Señor. En lugar de esforzarnos por hacer un nombre para nosotros mismos, que nos esforcemos en alabar y glorificar tú nombre. En Cristo, Amén.
A medida que se acerca el inicio de la primavera, pocos de nosotros podemos resistir la tentación de ensuciar nuestras manos cavando en la tierra y sembrando algo que crecerá y florecerá en los próximos meses. Ya sea que vivamos en la ciudad o en el campo, la primavera despierta en nosotros el deseo de sembrar y ver crecer una nueva vida. Hacemos eco del placer y la satisfacción de nuestro Creador, cuando miró a su nueva creación recién terminada y “vio que todo lo que había hecho estaba muy bien”. (Génesis 1:31) Este mes vamos a explorar el mundo de la agricultura. Vamos a descubrir cómo al cultivar, plantar, regar y nutrir plantas tiernas se nos pueden enseñar lecciones importantes sobre el crecimiento espiritual. Al hacer esto, nos concentraremos en los hábitos (malezas) que deben ser destruidos, y virtudes (semillas) que necesitan ser plantadas para que nuestra vida pueda producir una cosecha espiritual abundante.
Daniel Jongsma
Daniel Jongsma es pastor de la Iglesia Cristiana Reformada de Dearborn (Michigan), en los suburbios de Detroit. También ha servido como plantador de iglesias en el área de Chicago. Además, Dan ha pastoreado congregaciones en Elmhurst y Fulton, Illinois, y ha sido pastor de jóvenes en Jenison, Michigan, y Sunnyside, Washington. Él y su esposa, Gloria, tienen tres hijas.