Colosenses 3:1-2, 23-25
INDIFERENCIA... AMBICIÓN SANTA
“Todo lo que hagan, háganlo de buena gana, como si estuvieran sirviendo al Señor y no a los hombres”.
Colosenses 3:23
¿Te has preguntado si puedes ser cristiano y ambicioso al mismo tiempo? Colosenses 3:1-2 nos dice que debemos poner nuestra mirada en las cosas de Dios, no en lo terrenal. El problema, sin embargo, es que a menudo hacemos lo contrario. Terminamos siendo ambiciosos por lo que no es muy bueno y piadoso. Cinco de las siete veces que la palabra “ambición” se menciona en el Nuevo Testamento, es precedido por la palabra “egoísta”. Dios sabe cuán fácil es que nuestras ambiciones lleguen a ser incontrolables.
Entonces, ¿cuál es la solución? Dejar de ser ambiciosos nos puede volver perezosos, indiferentes y apáticos. Sin ambición, andaríamos perdidos por la vida, sin lograr un progreso y un impacto significativo. Nuestros dones y talentos dados por Dios permanecerían sin uso, y nuestro mundo quebrantado sin cambiar.
La respuesta es un celo por las cosas santas, una ambición santificada y una pasión llena del Espíritu Santo. Llámalo como quieras, pero Dios lo utiliza de una manera poderosa para lograr avances en su reino. Colosenses 3 nos enseña a ser trabajadores entusiastas, usando nuestra energía para el Señor. Las iglesias prósperas y los ministerios fructíferos comienzan con una fe apasionada en personas que se imaginan algo hermoso para Dios y no descansan hasta que se vuelva realidad.
Concédenos una ambición santa, oh Señor. En lugar de esforzarnos por hacer un nombre para nosotros mismos, que nos esforcemos en alabar y glorificar tú nombre. En Cristo, Amén.