14 de febrero del 2024
Jonás 4:1-5
PREJUICIO: SEMILLAS DE AMOR
“Pues yo sé que tú eres Dios tierno y compasivo”. Jonás 4:2
Jonás tenía un problema. Dios le había dado una maravillosa oportunidad: llevar a cabo una misión especial. Él quería usarlo como un instrumento para ayudar a salvar miles de vidas. No era una tarea sencilla ni atractiva, pues al pueblo que Dios le enviaba era Nínive, la ciudad más sanguinaria de su tiempo. Pero, aparte de eso, Jonás tenía prejuicios contra el pueblo de Nínive (vea Jonás 1:1-3). Él pensaba que no valía la pena salvarlos. Después de todo, eran habitantes de ciudad, y él era un muchacho del campo. Ellos eran gentiles impíos, y él un judío temeroso de Dios. Prejuicios ocultos acechan todavía en el interior de muchos corazones hoy en día. A menudo, estos prejuicios surgen como resultado del temor o la ignorancia. Es muy fácil prejuzgar a alguien sin conocer toda su situación. ¿A cuál grupo de personas se te dificulta amar o aceptar? ¿Es al rico, al pobre, al educado, al ignorante? Quizás para ti sean los jóvenes, o los empresarios, o aquellos de un trasfondo racial diferente al tuyo. Tal vez sean los que no tienen hogar, el homosexual, o el alcohólico. En Cristo podemos aceptar a las personas por lo que son, sin necesariamente aprobar todo lo que hacen. El corazón de Jonás no estaba en sintonía con el de Dios, y Jonás lo sabía. No estaba dispuesto a extender a otros la misma gracia que Dios le había extendido a él.
Señor, restaura mi corazón marchito con tu amor. Ayúdame a ver tu imagen en otros. Y permite que podamos reconocer que todas las personas son importantes para ti. En Cristo, Amén.
A medida que se acerca el inicio de la primavera, pocos de nosotros podemos resistir la tentación de ensuciar nuestras manos cavando en la tierra y sembrando algo que crecerá y florecerá en los próximos meses. Ya sea que vivamos en la ciudad o en el campo, la primavera despierta en nosotros el deseo de sembrar y ver crecer una nueva vida. Hacemos eco del placer y la satisfacción de nuestro Creador, cuando miró a su nueva creación recién terminada y “vio que todo lo que había hecho estaba muy bien”. (Génesis 1:31) Este mes vamos a explorar el mundo de la agricultura. Vamos a descubrir cómo al cultivar, plantar, regar y nutrir plantas tiernas se nos pueden enseñar lecciones importantes sobre el crecimiento espiritual. Al hacer esto, nos concentraremos en los hábitos (malezas) que deben ser destruidos, y virtudes (semillas) que necesitan ser plantadas para que nuestra vida pueda producir una cosecha espiritual abundante.
Daniel Jongsma
Daniel Jongsma es pastor de la Iglesia Cristiana Reformada de Dearborn (Michigan), en los suburbios de Detroit. También ha servido como plantador de iglesias en el área de Chicago. Además, Dan ha pastoreado congregaciones en Elmhurst y Fulton, Illinois, y ha sido pastor de jóvenes en Jenison, Michigan, y Sunnyside, Washington. Él y su esposa, Gloria, tienen tres hijas.