15 de febrero del 2024
Juan 20:24-29
MALEZAS DE DUDA; SEMILLAS DE FE
“Luego dijo a Tomás: —Mete aquí tu dedo, y mira mis manos; y trae tu mano y métela en mi costado. No seas incrédulo; ¡cree!”. Juan 20:27
Todos hemos pasado por momentos de duda. Es un vecino cercano de la fe, aunque no todas las dudas son iguales. Algunas son de carácter intelectual: los enemigos de la fe nos atacan con evidencias históricas y argumentos científicos con el fin de socavar nuestra confianza en Dios. Como seres racionales queremos saber si algo es cierto. Y la buena noticia es que no tenemos que poner nuestro cerebro en cuarentena cuando hacemos preguntas sobre la fe cristiana. Otras dudas surgen de corazones quebrantados. La adversidad o alguna crisis a menudo precipitan este tipo de clamor. La tragedia azota dejándonos en un torbellino emocional. Ese fue el caso del “incrédulo” Tomás. Su fe estaba tambaleándose a consecuencia de la reciente muerte de Jesús. La sacudida fue tan grande que ni siquiera los testimonios de sus amigos le fueron de ayuda. Tomás necesitaba esperanza y consuelo. Necesitaba tiempo con Jesús para recuperar su equilibrio emocional y espiritual. La duda puede ser en ocasiones un aliciente para buscar honestamente la verdad con todo nuestro ser. Pero, sobre todo, puede ser un vehículo extraordinario para acercarnos a aquel que tiene la respuesta apropiada a todas nuestras dudas. Quizá lo más sorprendente en el caso de Tomás es que no es él que busca a Jesús, sino el maestro quien busca a su discípulo quebrantado. Así de grande es la gracia del Señor.
Dios bendito, cuando las preguntas inundan mi mente y tengo dudas, ayúdame a llevar mi confusión a ti. Ayúdame a creer y encontrar paz en ti. En el nombre de Jesús, amén.
A medida que se acerca el inicio de la primavera, pocos de nosotros podemos resistir la tentación de ensuciar nuestras manos cavando en la tierra y sembrando algo que crecerá y florecerá en los próximos meses. Ya sea que vivamos en la ciudad o en el campo, la primavera despierta en nosotros el deseo de sembrar y ver crecer una nueva vida. Hacemos eco del placer y la satisfacción de nuestro Creador, cuando miró a su nueva creación recién terminada y “vio que todo lo que había hecho estaba muy bien”. (Génesis 1:31) Este mes vamos a explorar el mundo de la agricultura. Vamos a descubrir cómo al cultivar, plantar, regar y nutrir plantas tiernas se nos pueden enseñar lecciones importantes sobre el crecimiento espiritual. Al hacer esto, nos concentraremos en los hábitos (malezas) que deben ser destruidos, y virtudes (semillas) que necesitan ser plantadas para que nuestra vida pueda producir una cosecha espiritual abundante.
Daniel Jongsma
Daniel Jongsma es pastor de la Iglesia Cristiana Reformada de Dearborn (Michigan), en los suburbios de Detroit. También ha servido como plantador de iglesias en el área de Chicago. Además, Dan ha pastoreado congregaciones en Elmhurst y Fulton, Illinois, y ha sido pastor de jóvenes en Jenison, Michigan, y Sunnyside, Washington. Él y su esposa, Gloria, tienen tres hijas.