30 de enero del 2024
Génesis 49: 1-33
EL PADRE NOS CONOCE
“Jacob llamó a sus hijos y les dijo: «Acérquense y les diré lo que les va a pasar en el futuro»”. Génesis 49:1
Cada año, a través de la televisión o el internet, sabemos de personas que se dedican a la adivinación y afirman predecir cómo le irá a personajes famosos. Todavía es posible encontrar en las calles a personas que ofrecen sus servicios de adivinar el futuro, leyendo la palma de la mano. Dios, sin embargo, prohíbe estas cosas, por una simple razón: son simple charlatanería. Lo que sí se puede, es que a través de los avances de la computación se obtenga una visión del impacto que generará sobre la población o los recursos naturales, por ejemplo, la construcción de una industria. Es por eso que se hace una simulación de lo que pasaría si hubiera un accidente en esa industria. Imagine lo que habrán pensado los hijos de Jacob, cuando los llama para decirles el futuro que espera a cada uno. El capítulo 49 del libro de Génesis muestra cómo Jacob va describiendo la personalidad de cada uno de sus hijos, lo bueno y lo malo. Vemos cómo le dice a Rubén: “eres el primero en honor y en poder, pero ya no serás el primero, porque eres como un torrente incontenible”. Jacob no era adivino, sino un padre que conocía perfectamente el temperamento, las cualidades, defectos, virtudes, errores y experiencias de sus hijos. Pero también, como un hombre de Dios, puede decir a sus hijos cuál es el futuro que les espera.
Señor Jesús, danos la oportunidad de seguir conociendo a nuestros hijos, guiarlos por tu camino y en su momento, ayudarlos a construir su futuro. Amén.
La Biblia comienza con el relato de la creación, y, de igual modo, el Credo de los Apóstoles inicia con la afirmación: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Dios mismo dijo de su obra que “Todo lo que había hecho era bueno en gran manera”. Aunque muchas veces tendemos a menospreciar esta creación, ésa no es la enseñanza bíblica en ningún momento. Sin embargo, sí tenemos que reconocer que vivimos en un mundo bajo los efectos del pecado. Y aun así, nuestra vida cotidiana debe estar marcada por el reconocimiento de que esas actividades también le importan a Dios. Aun si la tierra no responde a nuestros esfuerzos como era originalmente el diseño divino, nosotros estamos llamados a reflejar nuestra preocupación por darle la gloria a Dios en donde quiera que nos desenvolvamos. El devocional de este mes busca mostrarnos la forma en que los primeros pobladores de nuestro planeta lidiaron con esas dificultades, y aun así, encontraron maneras de relacionar sus actividades diarias con su servicio a Dios. Por eso, esperamos que al final usted pueda decir: ¡Qué hermoso es vivir en este mundo que Dios ha creado aun con todas sus dificultades!
Samuel Olán Pérez
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales.