12 de enero del 2024
Génesis 10:1-9
AFIRMANDO LA IDENTIDAD
“Igual a Nimrod, que por voluntad del Señor fue un gran cazador”. Génesis 10:9
Todos tenemos algo con lo cual se nos identifica. Usted puede imaginarse por qué a un boxeador famoso se le decía “mano de piedra”, o a un futbolista de hace décadas se le llamaba “pata bendita”. A veces tal vez no sepamos el nombre de los padres de los niños con quienes estudian nuestros hijos, pero sabemos cuál es su profesión, o la familia de la que proceden. Las Escrituras hablan de un personaje antiguo llamado Nimrod que llegó a ser el “primer hombre poderoso de la tierra”. Este es un dato que tal vez no encuentre en un libro de historia, pero que está registrado en el libro más antiguo de la Biblia, el Génesis. Fue tan famoso en su tiempo que sus destrezas sirvieron de comparación para las generaciones futuras: “Igual a Nimrod, que por la voluntad del Señor fue un gran cazador”. ¿No le parece una manera sorprendente de ser identificado por la gente? Dios quiere que nosotros seamos fieles seguidores de Cristo, y que la gente reconozca la imagen de su Hijo en nosotros. De los primeros cristianos, el libro de Hechos dice: “Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús” (Hechos 4:13). Tal vez a usted se le conozca de diferentes maneras, pero sería hermoso escuchar: es una excelente persona, y por voluntad del Señor, cristiano.
Padre celestial, quiero caminar contigo y reflejar más cada día tu imagen, para que la gente sepa que eres mi Dios y mi sustentador. En Cristo, Amén.
La Biblia comienza con el relato de la creación, y, de igual modo, el Credo de los Apóstoles inicia con la afirmación: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Dios mismo dijo de su obra que “Todo lo que había hecho era bueno en gran manera”. Aunque muchas veces tendemos a menospreciar esta creación, ésa no es la enseñanza bíblica en ningún momento. Sin embargo, sí tenemos que reconocer que vivimos en un mundo bajo los efectos del pecado. Y aun así, nuestra vida cotidiana debe estar marcada por el reconocimiento de que esas actividades también le importan a Dios. Aun si la tierra no responde a nuestros esfuerzos como era originalmente el diseño divino, nosotros estamos llamados a reflejar nuestra preocupación por darle la gloria a Dios en donde quiera que nos desenvolvamos. El devocional de este mes busca mostrarnos la forma en que los primeros pobladores de nuestro planeta lidiaron con esas dificultades, y aun así, encontraron maneras de relacionar sus actividades diarias con su servicio a Dios. Por eso, esperamos que al final usted pueda decir: ¡Qué hermoso es vivir en este mundo que Dios ha creado aun con todas sus dificultades!
Samuel Olán Pérez
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales.