13 de enero del 2024
Génesis 12:1-4
CREADOS PARA BENDICIÓN
“[…] por medio de ti bendeciré a todas las familias del mundo”. Génesis 12:3
En la región donde vivo la bendición no escasea. Cada vez que visito el super, la persona que ayuda a acomodar la mercancía o el que se ofrece para guiar en el estacionamiento siempre responde con un “Dios le bendiga” después de recibir una moneda. Y con el advenimiento de las redes sociales es común que por las mañanas uno reciba un buen número de imágenes que van desde los buenos días, felicitaciones por la vida, bendiciones. Es una buena práctica, aunque a veces solo se haga por costumbre. Cuando Dios le promete a Abram, que él será el instrumento para bendecir a las familias de la tierra esto significa mucho más que un deseo piadoso. Se trata de un plan divino mediante el cual Dios se dispone a revertir los corrosivos efectos del pecado en las familias y las naciones. Y es Abram la persona escogida por Dios para ser el canal de esa bendición. Cuando Abram bendice tiene el respaldo divino, aunque su mayor contribución es ser el progenitor de aquel que efectivamente acabaría con el pecado a través de su muerte. Como descendientes espirituales de Abram también somos canales de la bendición de Dios a este mundo. Pero por dónde empezar a veces puede resultar abrumador. ¿Qué tal si comenzamos por ser bendición a otras familias que no conocen de la bondad de Dios? ¿Alguna familia en su vecindad o colonia se alegraría de conocer del amor de Dios?
Padre celestial, estoy agradecido porque podemos ser de bendición a las familias del mundo. Ayúdame a mostrarles tu amor. Por Jesucristo, Amén.
La Biblia comienza con el relato de la creación, y, de igual modo, el Credo de los Apóstoles inicia con la afirmación: “Creo en Dios Padre Todopoderoso”. Dios mismo dijo de su obra que “Todo lo que había hecho era bueno en gran manera”. Aunque muchas veces tendemos a menospreciar esta creación, ésa no es la enseñanza bíblica en ningún momento. Sin embargo, sí tenemos que reconocer que vivimos en un mundo bajo los efectos del pecado. Y aun así, nuestra vida cotidiana debe estar marcada por el reconocimiento de que esas actividades también le importan a Dios. Aun si la tierra no responde a nuestros esfuerzos como era originalmente el diseño divino, nosotros estamos llamados a reflejar nuestra preocupación por darle la gloria a Dios en donde quiera que nos desenvolvamos. El devocional de este mes busca mostrarnos la forma en que los primeros pobladores de nuestro planeta lidiaron con esas dificultades, y aun así, encontraron maneras de relacionar sus actividades diarias con su servicio a Dios. Por eso, esperamos que al final usted pueda decir: ¡Qué hermoso es vivir en este mundo que Dios ha creado aun con todas sus dificultades!
Samuel Olán Pérez
Ha sido anciano en la iglesia presbiteriana en Tabasco. Está casado y tiene tres hijos. Es biólogo y muy comprometido con las causas ambientales.