23 de diciembre del 2023
Isaías 9:1-7
PAZ EN LA TIERRA Y EN EL CIELO
“¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!”. Lucas 2:14
¿Sabías que a los ángeles les gusta cantar? Si no lo habías notado puedes ver Isaías 6 y Apocalipsis 5. La tradición judía afirma que los ángeles cantaron cuando Dios creó los cielos y la tierra. Esa es una suposición sensata (ver Job 38:7). Tampoco es sorprendente que canten en el nacimiento del Hijo de Dios, porque en la venida de Cristo, Dios inicia una nueva creación. ¡En su Hijo, Dios está haciendo nuevas todas las cosas! ¿Cómo podemos darnos cuenta de que hay algo verdaderamente nuevo? Bueno, los ángeles cantan de paz en la tierra. La paz es lo que nuestro mundo necesita desesperadamente. No solo un final superficial de la guerra, sino un verdadero shalom, una plenitud de la vida que nace de la reconciliación entre la tierra y el cielo. Pero ¿qué hace Jesús para lograr esta reconciliación? Aquí hay una pista. Más de 30 años después, el mensaje de los ángeles halla eco cuando la multitud del Domingo de Ramos canta: “Paz en el cielo y gloria en las alturas” (Lucas 19:38). Los ángeles en el nacimiento de Cristo cantaron de paz en la tierra. Y mientras Cristo se dirigía a la cruz, las multitudes cantaron de paz en el cielo. A través del nacimiento y muerte del Príncipe de Paz (Isaías 9:6), hay comunión entre el cielo y la tierra. Si abrazas esta verdad, tú también puedes cantar con gozo: “¡Gloria a Dios en las alturas!”.
Príncipe de Paz, ayúdanos a unirnos a la canción de los ángeles. Ayúdanos a celebrar el regalo de paz y compartirlo con quienes lo necesitan. Amén.
En nuestra cultura el trasfondo bíblico de la Navidad ha ido decreciendo. En su lugar, mucha gente la describe como una fiesta en la que ni siquiera mencionan a Jesucristo. Una revista dice que es el “aniversario de nuestro propio nacimiento como personas plenas, con valores, conciencia, capacidad de reconocer los errores, descubrir los miedos, motivarnos y emprender nuevos sueños”. Y los propios cristianos no estamos lejos de adoptar un punto de vista romántico y acaramelado de este acontecimiento. No cabe duda que la venida de Cristo a este mundo es motivo de gran alegría. Él es quien es capaz de traer paz y plenitud a la vida de la gente. Y no debemos avergonzarnos por disfrutar de una celebración como ésta. Pero, a veces olvidamos que este acontecimiento ocurre entre situaciones escabrosas, momentos dolorosos y decisiones difíciles para los protagonistas. Muchas de las cosas que ellos vivieron hubieran escandalizado incluso a la sociedad más permisiva de nuestro tiempo. Necesitamos un punto equilibrado de la Navidad que nos permita alcanzar un compromiso más radical con Jesucristo. Esperamos que este devocional permita ver ese otro lado de la Navidad que a veces pasa desapercibido.
Robert Heerspink
Fue pastor de varias iglesias, y director del ministerio Back to God (De regreso a Dios). Una de sus pasiones era la escritura, sobre todo, devocionales para el pueblo de Dios.