18 de diciembre del 2023
Miqueas 5:1-5
PEQUEÑA CIUDAD DE GRANDES COMIENZOS
“Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel”. Miqueas 5:2
Si hubieras vivido en el primer siglo, este texto habría sonado extraño. Cuando los judíos hablaban de “subir” a Judea, el destino que tenían en mente era Jerusalén. Y cuando hablaban de una ciudad ligada al gran rey David, la que les venía a la mente era Jerusalén. Era en esta ciudad donde estaban el palacio y el templo. Jerusalén era el lugar de nacimiento natural de cualquier persona destinada a un trono. Pero Miqueas habla aquí de un lugar de nacimiento diferente para este rey. Aunque Belén era “pequeña entre las familias de Judá”, era grande a los ojos de Dios. Belén ilustra el método de operación de Dios. “Lo débil del mundo escogió Dios para avergonzar a lo fuerte” (1 Corintios 1:27). ¿Por qué? “Para que nadie se gloríe delante de él” (1:29). La jactancia se alimenta del orgullo. Subimos la escalera del éxito tirando a otros del peldaño que tenemos por delante. Queremos demostrar que somos gente grande. Pero en Navidad estamos en camino a Belén, no a Jerusalén. Muchos de nosotros luchamos porque no tenemos algo de qué jactarnos. Pero ¿puedo recordarles que Dios usa a personas cuyos nombres nunca aparecen en los periódicos para lograr grandes cosas para su reino? Lo entenderemos mejor cuando estemos ante el trono de Dios y le escuchemos decir, “¡Bien hecho!” por las cosas que realmente importan.
Señor, crucifica nuestro orgullo. Mantennos alejados de la manera en que el mundo define el éxito. Ayúdanos a vivir para escucharte decir, “¡bien hecho!”. Amén.
En nuestra cultura el trasfondo bíblico de la Navidad ha ido decreciendo. En su lugar, mucha gente la describe como una fiesta en la que ni siquiera mencionan a Jesucristo. Una revista dice que es el “aniversario de nuestro propio nacimiento como personas plenas, con valores, conciencia, capacidad de reconocer los errores, descubrir los miedos, motivarnos y emprender nuevos sueños”. Y los propios cristianos no estamos lejos de adoptar un punto de vista romántico y acaramelado de este acontecimiento. No cabe duda que la venida de Cristo a este mundo es motivo de gran alegría. Él es quien es capaz de traer paz y plenitud a la vida de la gente. Y no debemos avergonzarnos por disfrutar de una celebración como ésta. Pero, a veces olvidamos que este acontecimiento ocurre entre situaciones escabrosas, momentos dolorosos y decisiones difíciles para los protagonistas. Muchas de las cosas que ellos vivieron hubieran escandalizado incluso a la sociedad más permisiva de nuestro tiempo. Necesitamos un punto equilibrado de la Navidad que nos permita alcanzar un compromiso más radical con Jesucristo. Esperamos que este devocional permita ver ese otro lado de la Navidad que a veces pasa desapercibido.
Robert Heerspink
Fue pastor de varias iglesias, y director del ministerio Back to God (De regreso a Dios). Una de sus pasiones era la escritura, sobre todo, devocionales para el pueblo de Dios.