17 de diciembre del 2023
Filipenses 2:5-11
UN LUGAR VACÍO
“El cual, siendo en forma de Dios… se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres”. Filipenses 2:6-7
¿Hay, en realidad, algo en juego si negamos la encarnación de Cristo, la enseñanza de que el Hijo de Dios se hizo como uno de nosotros? Mucha gente que celebra la Navidad a su modo ni siquiera relacionan esta festividad con Jesucristo. Para ellos se trata simplemente de un tiempo de alegría y armonía y eso es todo. Pero hay también grupos cristianos que no tienen un concepto elevado de Cristo, y que solo lo ven como un gran maestro o un predicador amoroso. Pero no están dispuestos a reconocerlo como el Hijo de Dios encarnado. Pero ellos están equivocados. Todo está en juego. ¿Qué cosa más importante hay en este mundo que la redención misma? Si hasta ahora hemos descubierto que el escándalo está presente en la historia de Navidad debe ser por algo. Parece tocar a todos los que se convierten en parte del drama de la venida de Cristo a este mundo. La razón es simple. Hay un escándalo profundo y poderoso en la historia de Navidad que toca a Dios mismo. Es el escándalo de un Dios que está dispuesto a venir a la tierra en carne humana. Es el escándalo de un Dios que está dispuesto a vaciarse y tomar la forma de un siervo. Es el escándalo, como lo describe un autor, del “¡Increíble Dios encogido!”. Esto, de hecho, es el escándalo clave de la Navidad. Es el núcleo de la historia de Navidad. ¿Crees que por esta visita divina el mundo es redimido?
Señor, ayúdanos a dejar de lado nuestro orgullo y abrazar una humildad que refleje el sacrificio de tu Hijo. Permítenos aceptar la sabiduría de la encarnación. En Cristo, Amén.
En nuestra cultura el trasfondo bíblico de la Navidad ha ido decreciendo. En su lugar, mucha gente la describe como una fiesta en la que ni siquiera mencionan a Jesucristo. Una revista dice que es el “aniversario de nuestro propio nacimiento como personas plenas, con valores, conciencia, capacidad de reconocer los errores, descubrir los miedos, motivarnos y emprender nuevos sueños”. Y los propios cristianos no estamos lejos de adoptar un punto de vista romántico y acaramelado de este acontecimiento. No cabe duda que la venida de Cristo a este mundo es motivo de gran alegría. Él es quien es capaz de traer paz y plenitud a la vida de la gente. Y no debemos avergonzarnos por disfrutar de una celebración como ésta. Pero, a veces olvidamos que este acontecimiento ocurre entre situaciones escabrosas, momentos dolorosos y decisiones difíciles para los protagonistas. Muchas de las cosas que ellos vivieron hubieran escandalizado incluso a la sociedad más permisiva de nuestro tiempo. Necesitamos un punto equilibrado de la Navidad que nos permita alcanzar un compromiso más radical con Jesucristo. Esperamos que este devocional permita ver ese otro lado de la Navidad que a veces pasa desapercibido.
Robert Heerspink
Fue pastor de varias iglesias, y director del ministerio Back to God (De regreso a Dios). Una de sus pasiones era la escritura, sobre todo, devocionales para el pueblo de Dios.