Lucas 1:26-38
¿QUÉ RIESGO CORRERÍA POR JESÚS?
“He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra”.
Lucas 1:38
¿Te ha pedido Dios correr algún riesgo en tu vida cristiana? Hay riesgos que al asumirlos ocasionan el aplauso de las personas que nos rodean. Pero ¿qué tal tomar un riesgo que genera el desprecio de quienes te conocen? Piensa en aquellas personas que viven en países hostiles al evangelio para quienes su fe en Cristo tiene un precio alto. A veces sus amigos y familiares los rechazan. Pero lo que les da fortaleza es esta palabra de Cristo: “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí” (véase Mateo 10:37).
María, la madre de Jesús, asumió el espíritu de esas palabras desde antes que naciera su hijo. Tal vez era una adolescente de unos 16 años, pero ella entendía el ridículo que enfrentaría cuando contara a los vecinos su historia. Ella no sería la única que preguntaría: “¿Cómo será esto?”. Para quienes están dispuestos a asumir un riesgo así, Dios ha dado un mandato: “¡No temas!”. En los relatos de la Navidad, María, José y Zacarías escucharon estas palabras. ¿Por qué es tan importante este mandato? Porque el miedo nos paraliza y nos aleja del discipulado arriesgado.
“El perfecto amor echa fuera el temor” (1 Juan 4:18). Es porque María ama a Dios que se somete a su voluntad. Y es nuestro amor por Cristo lo que nos permite salir de los espacios cómodos para experimentar el riesgo y la euforia de la obediencia seria.
Oh, Dios, escuchamos tu llamado y tenemos miedo. Nos encuentras acobardados en la esquina. Llénanos de valor y del amor que nos hace libres para obedecer. En Jesús, Amén.