14 de diciembre del 2023
Lucas 1:26-38
¿QUÉ RIESGO CORRERÍA POR JESÚS?
“He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra”. Lucas 1:38
¿Te ha pedido Dios correr algún riesgo en tu vida cristiana? Hay riesgos que al asumirlos ocasionan el aplauso de las personas que nos rodean. Pero ¿qué tal tomar un riesgo que genera el desprecio de quienes te conocen? Piensa en aquellas personas que viven en países hostiles al evangelio para quienes su fe en Cristo tiene un precio alto. A veces sus amigos y familiares los rechazan. Pero lo que les da fortaleza es esta palabra de Cristo: “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí” (véase Mateo 10:37). María, la madre de Jesús, asumió el espíritu de esas palabras desde antes que naciera su hijo. Tal vez era una adolescente de unos 16 años, pero ella entendía el ridículo que enfrentaría cuando contara a los vecinos su historia. Ella no sería la única que preguntaría: “¿Cómo será esto?”. Para quienes están dispuestos a asumir un riesgo así, Dios ha dado un mandato: “¡No temas!”. En los relatos de la Navidad, María, José y Zacarías escucharon estas palabras. ¿Por qué es tan importante este mandato? Porque el miedo nos paraliza y nos aleja del discipulado arriesgado. “El perfecto amor echa fuera el temor” (1 Juan 4:18). Es porque María ama a Dios que se somete a su voluntad. Y es nuestro amor por Cristo lo que nos permite salir de los espacios cómodos para experimentar el riesgo y la euforia de la obediencia seria.
Oh, Dios, escuchamos tu llamado y tenemos miedo. Nos encuentras acobardados en la esquina. Llénanos de valor y del amor que nos hace libres para obedecer. En Jesús, Amén.
En nuestra cultura el trasfondo bíblico de la Navidad ha ido decreciendo. En su lugar, mucha gente la describe como una fiesta en la que ni siquiera mencionan a Jesucristo. Una revista dice que es el “aniversario de nuestro propio nacimiento como personas plenas, con valores, conciencia, capacidad de reconocer los errores, descubrir los miedos, motivarnos y emprender nuevos sueños”. Y los propios cristianos no estamos lejos de adoptar un punto de vista romántico y acaramelado de este acontecimiento. No cabe duda que la venida de Cristo a este mundo es motivo de gran alegría. Él es quien es capaz de traer paz y plenitud a la vida de la gente. Y no debemos avergonzarnos por disfrutar de una celebración como ésta. Pero, a veces olvidamos que este acontecimiento ocurre entre situaciones escabrosas, momentos dolorosos y decisiones difíciles para los protagonistas. Muchas de las cosas que ellos vivieron hubieran escandalizado incluso a la sociedad más permisiva de nuestro tiempo. Necesitamos un punto equilibrado de la Navidad que nos permita alcanzar un compromiso más radical con Jesucristo. Esperamos que este devocional permita ver ese otro lado de la Navidad que a veces pasa desapercibido.
Robert Heerspink
Fue pastor de varias iglesias, y director del ministerio Back to God (De regreso a Dios). Una de sus pasiones era la escritura, sobre todo, devocionales para el pueblo de Dios.