15 de diciembre del 2023
Lucas 1:46-55
EL MUNDO DE CABEZA
“Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes”. Lucas 1:52
Quiero ver el mundo al revés. Quiero ver a la gente hambrienta alimentada. Quiero ver a los tiranos removidos de sus pequeños tronos. Quiero ver vidas rotas restauradas. Quiero ver a las personas que tienen poco, conocer la mano generosa de Dios. Quiero ver a las personas inteligentes descubrir que la necedad de Dios es la verdadera sabiduría. Ese no es el tipo de mundo en el que vivimos, ¿verdad? Pero ¿es posible un mundo así? María canta sobre un mundo en el que las relaciones sociales se ponen patas arriba; ella celebra un reino al revés creado por la gracia divina. Si eres un discípulo de Jesús, ya vives en ese reino. Por supuesto que me doy cuenta de que ese reino aún no llega a su plenitud. Pero el fiel discipulado de personas como María está ayudando a que ese reino muestre su rostro en todo el mundo. La Navidad se trata de asuntos que algunas personas piensan que no tienen que ver con Jesús. Pero a él le preocupa la pobreza extrema en el Tercer Mundo, él se compadece de los enfermos de SIDA en toda África. Se indigna justamente por los sistemas de clases en el mundo que privilegian a unos pocos y hacen pedazos la esperanza de tantos. Algunas personas dicen que estas cosas no están en su agenda. Pero sus seguidores lo saben mejor. Somos ciudadanos de un reino al revés. Y la agenda del Rey ya se ha convertido en la nuestra.
Padre, perdónanos cuando nuestras agendas ignoran la justicia y la transformación social. Ayúdanos a compartir tu corazón y nuestros recursos con los necesitados. En Cristo, amén.
En nuestra cultura el trasfondo bíblico de la Navidad ha ido decreciendo. En su lugar, mucha gente la describe como una fiesta en la que ni siquiera mencionan a Jesucristo. Una revista dice que es el “aniversario de nuestro propio nacimiento como personas plenas, con valores, conciencia, capacidad de reconocer los errores, descubrir los miedos, motivarnos y emprender nuevos sueños”. Y los propios cristianos no estamos lejos de adoptar un punto de vista romántico y acaramelado de este acontecimiento. No cabe duda que la venida de Cristo a este mundo es motivo de gran alegría. Él es quien es capaz de traer paz y plenitud a la vida de la gente. Y no debemos avergonzarnos por disfrutar de una celebración como ésta. Pero, a veces olvidamos que este acontecimiento ocurre entre situaciones escabrosas, momentos dolorosos y decisiones difíciles para los protagonistas. Muchas de las cosas que ellos vivieron hubieran escandalizado incluso a la sociedad más permisiva de nuestro tiempo. Necesitamos un punto equilibrado de la Navidad que nos permita alcanzar un compromiso más radical con Jesucristo. Esperamos que este devocional permita ver ese otro lado de la Navidad que a veces pasa desapercibido.
Robert Heerspink
Fue pastor de varias iglesias, y director del ministerio Back to God (De regreso a Dios). Una de sus pasiones era la escritura, sobre todo, devocionales para el pueblo de Dios.