2 Samuel 11:1-5
EL DIOS DE LO IMPOSIBLE
“El rey David engendró a Salomón de la que mujer de Urías”.
Mateo 1:6
Betsabé era una mujer israelita casada con un extranjero. Y su esposo, Urías, de origen hitita, fue un soldado fiel al rey David. Pero David deshonró a Urías acostándose con Betsabé. Y en un escándalo que sacudió a Israel, David hizo matar a Urías en batalla para tratar de encubrir el embarazo de Betsabé.
Junto con Urías, Betsabé fue víctima de David. Dios envió a un profeta, Natán, para confrontar a David (2 Samuel 12), poniendo la responsabilidad exclusiva sobre él como rey. Betsabé había sido un peón para un rey que había olvidado que no tenía la última palabra en asuntos de moralidad. El rey de Israel era responsable ante Dios, el Rey de todos los reyes que llama a actuar con justicia, bondad y compasión.
Es difícil imaginar la devastación que todo esto significó para Betsabé. Deshonrada por un hombre de gran poder que luego hizo eliminar a su esposo en el campo de batalla, Betsabé debe haber sentido que su vida estaba arruinada. Pero al Señor no lo detienen circunstancias como éstas. Dios puede resolver situaciones que parecen imposibles. Justo cuando parece que la historia llega a un callejón sin salida, Dios abre un nuevo camino. Betsabé se convirtió en la madre de un rey cuya gloria fue superada sólo por Cristo mismo. Los callejones sin salida están a nuestro alrededor. Pero Dios se especializa en abrir nuevos caminos.
Padre santo, nuestras vidas a veces han sido destruidas por la codicia y la injusticia de otros. No sabemos a dónde acudir. Consuélanos, y abre un camino hacia tu paz. En Jesús, Amén.